caminero

caminero, -ra

(kami'neɾo, -ɾa)
abreviación
relativo al camino Los peones camineros trabajaban incansablemente.
Traducciones

caminero

A. ADJ peón camineronavvy, road labourer, road laborer (EEUU)
B. SM (LAm) → road builder
Ejemplos ?
Pancho Arellano era un indio cobrizo, que ganaba el pan de cada día, manejando una pala como peón caminero o mozo de labranza en un viñedo.
La tierra me transforma de senderos, erosión sin lozanías, y convierte mi avance caminero en oasis que no existe ante el giro arenal de los desiertos que me inundan de mares los adentros.
La habilidad del artillero está en poner el punto en su punto, y a mí no se me ha de helar la candela en la chimenea; que gato caminero embiste al mur en el agujero.
La embarcación había chocado contra un enorme arrecife submarino, y se hundía como un zapato viejo en la balsa del pueblo, se hundía con toda su tripulación, hasta con las ratas, como suele decirse. Ratas sí había, pero lo que es hombres, tan sólo uno y medio: el patrón y el chico del peón caminero.
-exclamó ella. Llegó frente a la casa del peón caminero, y, como la mujer se hallara en la puerta, entablaron conversación. -¡Cómo te luce el pelo!
Pero nada dijo de lo ocurrido. No quería abrir su corazón a la mujer del peón caminero. A lo mejor habría pensado que ya no tenía prestigio en el palacio.
Lo más honesto en lo que digo y lo que hago. Caminero tal vez, mucho viajero, promotor de libertades mensajeras, despeñador de cantos, enemigo de apariencias vanas, buscador de las verdades nuevas y alegrador de los llorones valles.
No, lo que es guapo no lo era. Se lo dieron a la mujer del peón caminero. Ana Isabel entró en el palacio del conde, ocupó una hermosa habitación, se adornó con vestidos de seda y terciopelo...
En cuanto al suyo, el propio, crecía en casa del peón caminero; trabajaba allí más la boca que el puchero, y era raro que hubiera alguien en casa.
Cadaldía. Cada día. Cal. Calle. Caminero, ra. Caminante. Caminero. Adjetivo que aplicado a sendero, significa el usado, por donde se puede caminar.
Emma la conocía de punta a cabo, sabía que después de un pastizal había un poste, después un olmo, un granero o una casilla de caminero; a veces, incluso, para darse sorpresas, cerraba los ojos.
A estos peligros, como ya hemos dicho, se sumaba el río, siempre impetuoso y rabioso de crecientes, envolviéndose como una culebra al tronco caminero y dando lugar a 60 vados, y que en uno de aquellos el arriero encontraba la muerte en forma inevitable.