caminando

Traducciones

caminando

a piedi
Ejemplos ?
He aquí que Sabio Pez-Tierra se bañaba al borde del agua cuando acertaron a pasar cuatrocientos jóvenes, arrastrando un árbol para pilar de su casa; cuatrocientos jóvenes iban caminando, después de haber cortado un gran árbol para viga maestra de su casa.
Sólo el trabajo libre, creativo y solidario nos importa, porque es la más alta forma de hacer el bien a los demás y al hacerlo, el bien se dirige a nosotros, sin duda. Y el desconcertado, caminando sin querer, continuó por la urbe singular, de perfiles novedosos y ángulos inimaginados.
“Muy bien”, dijo el piojo al sapo, e inmediatamente fue tragado por el sapo. Ahora bien, el sapo anduvo largo tiempo, caminando sin darse prisa; después encontró a una gran serpiente llamada Blanca Víbora.
Que así va nuestra vida Caminando entre gustos y dolores, Como fuente silvestre que escondida, Por el sombrío bosque, va perdida Zarzas bañando y campesinas flores.
No es el recatado paso de quien, caminando a tientas, con taimadas intenciones furtivamente penetra: no es de cobarde enemigo la desconcertada huella que al mismo tiempo que avanza preparada a huir se acerca: no son los pies de un ladrón que aunque adelantan recelan, sino la planta segura de quien francamente llega.
Iban por filas, cortando los arriates de flores, caminando con aquellas flores que llevaban con sus pinzas, sobre los árboles, aquellas flores olorosas, bajo los árboles.
Sembrador, Volcán, quienes salvaron a sus engendrados allá en la montaña. He aquí que Pluvioso. Sembrador, Volcán, parecían tres mancebos caminando, pues su piedra era mágica. Había allí un río.
Podríamos decir entonces, en consecuencia, que el transporte de aquel tiempo hacíase sin supresión ninguna de trozos de tierra, desde que el hombre caminando durante un mes con los necesarios descansos debe recorrer una extensión equivalente a la distancia de Montevideo a Melo.
CAPÍTULO VIII El pequeño pasto se había convertido para mí en una desmedida maleza; los diminutos charcos, en un océano sin fin; las mínimas piedrecillas, me parecían unas rocas. Todo se había hecho tan gigantesco que me daba temor seguir caminando.
Percibí que era un pasillo muy luengo y varias puertas de finas maderas y labrados impactantes se extendían por él; había repisas de desconocidos minerales fijadas en la pared por alcayatas de oro que sostenían arcones de cobre de gran beldad. El pasillo parecía no tener fin. Caminando por aquel infinito corredor, calculé que habían pasado ya, algo más de dos horas.
Iba a abrirlo cuando de pronto recordé aquellas palabras —Nada de eso tocará, pues si lo hiciese quedaría al instante muerto— De manera instantánea quité las manos y seguí caminando más aprisa.
Sintió que su mente explotaba y que un torbellino de todo lo que había imaginado con ella se arremolinaba ante sus ojos: la veía caminando, luego hablándole, abrazándose, besándola, adorándola siempre.