camarote

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camarote

(Derivado de cámara.)
s. m. NÁUTICA Dormitorio de un barco se coló en la zona de los camarotes de la tripulación.

camarote

 
m. mar. Dormitorio de un barco.

camarote

(kama'ɾote)
sustantivo masculino
náutica habitación pequeña de los barcos el camarote de un yate
Sinónimos

camarote

sustantivo masculino
Traducciones

camarote

cabin, stateroom

camarote

cabine

camarote

cabina, capanna

camarote

Kabine

camarote

cabine

camarote

cabine

camarote

المقصورة

camarote

кабина

camarote

ohjaamon

camarote

キャビン

camarote

Stuga

camarote

SM (Náut) → cabin
camarote de lujofirst-class cabin, stateroom
Ejemplos ?
Los testigos nos agrupamos silenciosamente en torno de los actores de este suceso y el Capitán, mostrándonos la tijera, se explicó: —Acabo de detener a la señorita Corita en el mismo momento que con esta tijera pretendía cortar el cable principal del alumbrado de los camarotes, para producir una nueva alarma.
Otra bomba había penetrado en la sección de la máquina, por los camarotes de los maquinistas, produciendo un nuevo incendio y arrojando los mamparos sobre los caballos, que pudieron continuar en movimiento por haberse arreglado con la debida actividad los destrozos que cayeron sobre ellos.
La autoridad competente debería fijar normas adecuadas de iluminación natural y artificial. Pauta B3.1.5 - Camarotes 1. Deberían facilitarse a bordo instalaciones de literas adecuadas para permitir el alojamiento en las condiciones más cómodas posibles de la gente de mar eventualmente acompañada por su pareja.
La gente iba de popa a proa hablando en voz baja, gesticulando; algunos encontraban excesivo el castigo que el Capitán propinara a Luciano; otros descubrían que era merecidísimo y las hermanas del caballero peruano, en compañía de otras señoras, resolvieron reunirse en sus camarotes para impetrar la protección divina.
Cruzaba pasillos, entraba a estrechos camarotes atestados de valijas, con sextantes colgados de los muros, cruzaba palabras con hombres uniformados, que volviéndose bruscamente cuando les hablaba, apenas comprendían mi solicitud y me despedían con un gesto malhumorado.
Le intrigó el hecho de los tres camarotes, pues en cada uno había cabida para dos personas. Supuso entonces que algún criado viajaría con ellos.
Mi camarote hallábase en una posición tal que, cuando tenía abierta la puerta (lo que ocurría siempre, a causa del calor), podía ver con toda claridad el salón posterior, e incluso esa parte adonde daban los camarotes de Wyatt.
Observé que el nombre de mi amigo aparecía colocado en las puertas de tres camarotes, y luego de recorrer otra vez la lista de pasajeros, vi que había sacado pasaje para sus dos hermanas, su esposa y él mismo.
CONTRAMAESTRE: ¿No le escucháis? Entorpeceis nuestra labor, quedaos en vuestros camarotes, así ayudareis a la tormenta. GONZALO: Bueno, está bien ser paciente.
La observación del señor Tubito era razonable. La gente alarmada por el tremendo silencio mecánico abandonaba apresuradamente los camarotes.
Luego visitantes incómodos, víboras al asalto, las mismas que en las crecidas trepan por las ruedas de los vapores hasta los camarotes.
Sin embargo, rápidamente me desinteresé del cuadrunvirato alcohólico porque dediqué mi tiempo a cortejar a Annie Grin, que ocupaba con su madre uno de los camarotes del puente superior.