camarilla


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camarilla

s. f. Conjunto de personas de confianza que influyen en los asuntos de estado o en un personaje que tiene poder. conciliábulo

camarilla

 
f. Conjunto de personas que influyen subrepticiamente en los negocios del Estado y en otros actos o decisiones.
Sinónimos

camarilla

sustantivo femenino
Traducciones

camarilla

caucus, clique, coterie

camarilla

clique

camarilla

kliek

camarilla

زمرة

camarilla

κλίκα

camarilla

集团

camarilla

集團

camarilla

Klika

camarilla

Klike

camarilla

도당

camarilla

SF
1. [de presidente etc] → entourage (pey) → clique, coterie
2. (en organización) → faction; (en partido) → (party) caucus; (en cuerpo legislativo) → lobby, pressure group
3. (= cuarto) → small room
Ejemplos ?
El pueblo se dirigió al Palacio Real y obligó al rey a presentarse en el balcón y a denunciar él mismo a la camarilla de la reina.
Hay dictadura donde hay miseria, donde hay pobreza, donde una camarilla puede alquilar hombres para que asesinen, donde una camarilla puede alquilar chivatos.
Es verdad que siempre hay traidores que, gratis, son capaces de vender hasta a su propio hermano, de acusar y delatar a su propio hermano. Pero con esa minoría no se sostiene en el poder ninguna camarilla.
Este agricultor se halla aherrojado a la tierra, a la que debe consagrar todas sus fuerzas vitales para conseguir un ingreso relativamente pequeño, tiene que entregar la mayor parte de su producto al Estado, en forma de impuestos, a la camarilla judiciaria, en forma de costas judiciales y al usurero, en forma de interés; no sabe absolutamente nada del movimiento social fuera de su limitado campo de acción y, sin embargo, se agarra con celo fanático a su terruño y a su derecho de propiedad puramente nominal sobre el mismo.
El ejército está constituído para defender las leyes y las instituciones, no para servir de pedestal a las tiranías; y por eso el ejército, que es argentino, y por lo tanto patriota, al ser hollados los fundamentos de la nacionalidad, al contemplar menospreciadas las libertades y suspendidas todas las garantías, al ver mancillado cuanto más noble y más digno y más santo conservan los códigos del país, al vislumbrar la ruina moral y económica de la República, precipitada por un hombre y una camarilla dueña y señora de vidas y haciendas, se levantó en cumplimiento de su deber y fué a la lucha a pelear ya morir por la causa del pueblo, que eran su causa: por la ley y por la libertad !
Todos son extranjeros; y con respecto a los españoles, tanto los soldados de Napoleón, o los generales de la Unión liberal, o la camarilla de don Salustiano, o las legiones de don Juan Prim.
¡Ah!, cuando mataban a un representante sí, porque les interesaba que no los mataran a ellos; entonces sí. A ese que violaba el interés de la camarilla o de la pandilla que estaba allí, a ese sí.
Cuando se ha tratado de buscarle un puesto a un pariente, a un amigo, pues no les ha importado situarlo aquí; cuando se ha tratado de organizar una camarilla política no les ha importado lo que le va a costar al pueblo eso; no se han preocupado por el pueblo, que es quien paga los ingresos del Estado.
Había burla en su simpleza y risa en sus lágrimas, pues siempre supo llorar como una mujer cuando le dice a su marido: «Dame un séquito o me moriré enferma del pecho.» Para los negociantes, el mundo es un fardo o una mesa de billetes en circulación; para la mayoría de los jóvenes, es una mujer; para algunas mujeres, es un hombre; para ciertos espíritus es un salón, una camarilla, un barrio, una ciudad; para don Juan, el universo era él.
En el XV se produjeron conmociones más serias contra el rey Enrique IV y el jefe de su camarilla, don Juan de Pacheco, marqués de Villena.
Así, la guerra de independencia española comenzó con una insurrección popular contra la camarilla personificada entonces por don Manuel Godoy, lo mismo que la guerra civil del siglo XV se inició con el levantamiento contra la camarilla personificada por el marqués de Villena.
Asimismo, la revolución de 1854 ha comenzado con el levantamiento contra la camarilla personificada por el conde de San Luis. A pesar de estas repetidas insurrecciones, no ha habido en España hasta el presente siglo una revolución seria, a excepción de la guerra de la Junta Santa en los tiempos de Carlos I, o Carlos V, como lo llaman los alemanes.