camarín

camarín

1. s. m. Tocador, cuarto para el peinado y aseo.
2. ARQUITECTURA Capilla detrás del altar en que se venera alguna imagen desapareció el cirio del camarín.
3. RELIGIÓN Cuarto donde se guardan las ropas y alhajas de una imagen sagrada.
4. TEATRO Habitación donde los actores se arreglan para salir a escena. camerino
5. Habitación retirada que sirve de despacho.
6. Cuarto donde se guardaban objetos delicados y de valor al camarín se accede por una puerta falsa.

camarín

 
m. Dim. de cámara.
Capilla pequeña colocada algo detrás de un altar, en la cual se venera alguna imagen.
Pieza en que se guardan las alhajas y vestidos de una imagen.
Pieza retirada para el despacho de los negocios.
Tocador (aposento).
teat. Cada uno de los cuartos donde los actores se visten para salir a la escena.

camarín

(kama'ɾin)
sustantivo masculino
1. pequeña capilla que se encuentra detrás de un altar donde se venera una imagen Visitamos el camarín de la Virgen del Valle.
2. religión cuarto en una iglesia donde se guardan los vestidos y las alhajas de una imagen sagrada En el camarín están las joyas de la virgen.
3. teatro cuarto en un teatro donde los actores se producen para salir a escena El gobernador entró al camarín para felicitar a los actores.
Traducciones

camarín

camerino

camarín

SM
1. (Teat) → dressing room; (= tocador) → boudoir; (= cuarto pequeño) → side room
2. (Rel) (para imagen) → chapel; (para joyas) room where jewels etc belonging to an image are kept
3. (LAm) [de tren] → sleeping compartment; [de barco] → cabin; [de ascensor] → lift car, elevator car (EEUU)
Ejemplos ?
La iglesia está repleta y en palpitante bisbiseo de plegarias. La Virgen Dolorosa en su camarín, casi perdida entre las ricas preseas y la flora de papel dorado.
Pues conjeturo y espero que la faz de Dios al ver, comenzarás a romper el camarín encantado donde le tiene guardado tu corazón de mujer.
Es bueno el elefante de naturaleza, y se deja domar del hombre, que lo tiene de bestia de carga, y va sobre él, sentado en un camarín de colgaduras, a pelear en las guerras de Asia, o a cazar el tigre, como desde una torre segura.
Impulsada por sus opuestos sentimientos, iba de diario a una hermosa capilla de la iglesia mayor, donde, en elegante camarín, había una muy devota imagen de la Virgen del Rosario con un niño Jesús muy bonito en los brazos.
Los príncipes del Indostán van a sus viajes en elefantes cubiertos de terciopelos de mucho bordado y pedrería, y cuando viene de Inglaterra otro príncipe, lo pasean por las calles en el camarín de paño de oro que va meciéndose sobre el lomo de los elefantes dóciles, y el pueblo pone en los balcones sus tapices ricos, y llena las calles de hojas de rosa.
Sarah Bemardt contaba que, representando en un teatro de América, después del segundo acto entró en su camarín á vi- sitarla el Presidente de la república.
24 De esmeraldas, zafiros y rubíes tengo en un camarín tan grande copia, que si lo ves, no es mucho que porfíes ser el público erario de Etiopia.
En cuanto a Curval, por cuya cabeza pasaban toda clase de caprichos, dijo que quería hacer sus orgías solo y fue a encerrarse en el camarín del fondo con la Fanchón, María, la Desgrangés y treinta botellas de champaña.
Viriato andaba a palos tras los romanos; Atila revolvía el mundo; Belisario, ciego, acusaba a los atenienses. Llegó a mí el portero y me dijo: -Lucifer manda que porque tengáis que contar en el otro mundo, que veáis su camarín.
Desde el cuarto de baño, todo revestido de cristal hilado de Venecia, que imitaba cascadas irisadas y diamantinas cayendo en la pila, enorme concha también de cristal, con orla sinuosa de corales y madreperlas, hasta el camarín donde la princesa pasaba las tardes, y que revestían franjas de oro cincelado y esmaltado, sujetando paneles de miniaturas deliciosas en marfil, todo era un sueño realizado, pero un sueño de refinamiento y poesía tal, que la reina de las hadas no pediría a los silfos que le construyesen otra residencia sino la de Querubina.
Estaba en una peaña Sebastián Gertel, general en lo de Alemaña contra el emperador, tras haber sido alabardero suyo. No acabara yo de contar lo que vi en el camarín si lo hubiera de decir todo.
Y, sin embargo, la princesa, desdeñando con hastío profundo y creciente todo el aparato y la complicación de los goces sin cesar inventados para ella, sólo experimentaba verdadero placer cuando se asomaba al balcón volado de su camarín.