calvo


También se encuentra en: Sinónimos.

calvo, a

(Del lat. calvus.)
1. adj./ s. Que tiene poco pelo o está desprovisto de él ya de joven se quedó calvo, pero tuvo muy pocas canas. pelón
2. adj. Se aplica al terreno que no tiene vegetación.

calvo -va

  (del l. calvu)
adj.-s. Que ha perdido el pelo de la cabeza.
adj. Díc. de la piel, felpa, paño, etc., que ha perdido el pelo.
Díc. del terreno sin vegetación.

calvo, -va

('kalβo, -βa)
abreviación
1. persona que no tiene cabello hombre calvo
2. terreno que no tiene vegetación alguna páramo calvo
Sinónimos

calvo

, calva
adjetivo y sustantivo
glabro, pelón (col.), pelado (col.), lampiño.

calvo:

pelado
Traducciones

calvo

bald, bald person, bare, barren, hairless, threadbare

calvo

chauve

calvo

plešatý

calvo

skaldet

calvo

kahl

calvo

kalju

calvo

ćelav

calvo

頭のはげた

calvo

대머리의

calvo

kaal

calvo

skallet

calvo

łysy

calvo

careca

calvo

flintskallig

calvo

ล้าน

calvo

kel

calvo

hói đầu

calvo

A. ADJ
1. [persona] → bald; [piel] → bald, hairless
un señor calvo con gafasa bald man with glasses
quedarse calvoto go bald
más calvo que una bola de billaras bald as a coot
V tb tanto C2
2. [terreno] → bare, barren
B. SMbald man

calvo-a

a. bald, without hair.

calvo -va

adj bald
Ejemplos ?
Y el hombre más que calvo, más que gordo y más que feo, puso la mejor de sus caras y, contemplando al animalito, lo dejo escapar.
14A Si a ti más que a los ojos míos no amara, gratísimo Calvo, por el presente este te odiaría a ti con odio vatiniano: pues qué he hecho yo o qué he dicho, por que a mí con tantos poetas mal me pierdas.
Me ha ido muy mal...y...Sólo traigo la mitad de los réditos - prosiguió mientras iba sacando de la bolsa algunos billetes de a cien. El hombre más que calvo, más que gordo y más que feo, se los arrebató precipitadamente y amenazó furioso: - ¿¡Nada más esto!?
53 Me he reído de no sé quién ora, del corro, que, cuando admirablemente los vatinianos cargos mi Calvo había explicado, admirado dice esto, y las manos levantando: “Dioses magnos, mamarracho diserto.” 54 De Otón la cabeza que un pueblo es más diminuta, y de Herio rústicamente semiaseadas las piernas, sutil y leve el pedo de Libón.
El hombre más que gordo, más que calvo, más que feo, después de cerrar la puerta con brusquedad y disgusto, se recargó sobre ella y entre sonrisas jadeantes, ojos vidriosos, respiración excitada, manos trémulas, comenzó a contar con lentitud el dinero recibido.
VI Hace quince días encontré a Susiche en una relojería en la Calle45. A su lado iba un señor alto, cuadrado, algo calvo. Vinieron hacia mí; nos presentó: - Herr Braumenn, abogado alemán.
Estando en Montevideo en 1856 nuestro compatriota, el después ilustre Internacionalista al servicio de la Argentina, Don Carlos de Calvo, Mitre en carta fechada a 21 de Octubre, le encargó una serie de averiguaciones y trabajos – de especial interés para su obra en preparación.
Cosas leímos contra esa tesis, que hasta á San Pedro, que es calvo, le ponen los pelos de punta, y que, en punto á exageración, corren parejas con la liariz de aquel narigudo que, cuando estornudaba, sólo oía el estornudo cinco minutos después, por lo largo del trayecto recorrido.
Confusión de letras que tienen sonidos próximos, y por tanto, un punto de articulación común: d-t; ch-ll, etc. 4. Inversiones de sílabas y palabras: ne-en; los-sol; se-es; clavo-calvo etc. 5.
Y hablando de las leyes y del crecimiento, y de las costumbres de las tierras del sur, entretuvieron la mañana con el tanto de codorniz y de café los caballeros que iban de recepción: Charles Flint, comerciante neoyorkino y uno de los delegados del gobierno en el congreso: William Hughes, jefe de la casa de vapores de Ward y de la Unión Comercial Hispanoamericana, que iba en nombre de los comerciantes de New York: Adolfo G. Calvo, el cónsul argentino que ostenta la ciudadanía como una medalla de honor: el vicecónsul, Félix L.
-Un hombre más que gordo, más que calvo y más que feo, exclamaba conmovido mientras veía correr al insecto que se deslizaba veloz por la plataforma sin comida de una mesa aparente.
Porque me persuado que Calvo y Asinio, y el propio Cicerón, eran acostumbrados a invidiar y aborrecer, inficionados de todas las enfermedades humanas; solamente juzgo que, entre todos éstos, Bruto descubrió el juicio de su ánimo, no con malignidad ni con invidia, sino con simplicidad ingenua.