Ejemplos ?
Que amanezca con copete La vejiga del Notario, Anteyer Monte Calvario, Ahora Monte Olivete; Si no Calvino, Calvete Con casco de morteruelo, Hoy Garza y ayer Mochuelo, Coronilla de atabal.
Juan Cristóbal Calvete lo describe así: «El viento era tan recio y la mar tan brava que el riesgo de zozobrar se hizo inminente; y eran las olas tan furiosas y continuas, que no había marinero que parase, por el agua que de la mar entraba y por la que del cielo caía; y eran tantos los truenos, relámpagos y rayos, que la nao parecía arder en vivas llamas».
-Si eso es -dijo Calvete, que así se llamaba el mozo de mulas-, seguros podemos pasar, a causa que al lugar donde los bandoleros hacen el salto no vuelven por algunos días, y puedo asegurar esto como aquel que ha dado dos veces en sus manos y sabe de molde su usanza y costumbres.
Según la relación del viaje por Cristóbal Calvete de Estella (Amberes, 1552), contabu entonces la iglasia cuarenta altares con esculturas doradas de prodigiosa factura.
Es de saber que en el tiempo que Marco Antonio estuvo en el lecho hizo voto, si Dios le sanase, de ir en romería a pie a Santiago de Galicia, en cuya promesa le acompañaron don Rafael, Leocadia y Teodosia, y aun Calvete, el mozo de mulas (obra pocas veces usada de los de oficios semejantes).
Los cuales luengos y felices años vivieron en compañía de sus esposas, dejando de sí ilustre generación y decendencia, que hasta hoy dura en estos dos lugares, que son de los mejores de la Andalucía, y si no se nombran es por guardar el decoro a las dos doncellas, a quien quizá las lenguas maldicientes, o neciamente escrupulosas, les harán cargo de la ligereza de sus deseos y del súbito mudar de trajes; a los cuales ruego que no se arrojen a vituperar semejantes libertades, hasta que miren en sí, si alguna vez han sido tocados destas que llaman flechas de Cupido; que en efeto es una fuerza, si así se puede llamar, incontrastable, que hace el apetito a la razón. Calvete...
Los novios eran Nérida y el caballero de la cuádruple V: él, calvete prematuro, sanguinoso tipo congestionado de clubman empedernido que duerme hasta las tres de la tarde; grandes ojos engallados verdebotella, crónico gesto placentero, como si siempre estuviese celebrando algo; flamante traje de una cuasi mortuoria corrección británica.
Y, repartiendo entre los que más necesidad, a su parecer, tenían algunos dineros, especialmente entre frailes y clérigos, que había más de ocho, hicieron que subiese el mancebo en la mula de Calvete; y, sin detenerse más, en poco espacio se pusieron en Igualada, donde supieron que las galeras el día antes habían llegado a Barcelona, y que de allí a dos días se partirían, si antes no les forzaba la poca seguridad de la playa.
Oyendo lo cual, don Rafael quiso ir a ver lo que pasaba, aunque Calvete le dijo que no lo hiciese, por no ser cordura irse a meter en un manifiesto peligro; que él sabía bien cuán mal libraban los que en tales pendencias se metían, que eran ordinarias en aquella ciudad cuando a ella llegaban galeras.
No fue bastante el buen consejo de Calvete para estorbar a don Rafael la ida; y así, le siguieron todos. Y, en llegando a la marina, vieron muchas espadas fuera de las vainas y mucha gente acuchillándose sin piedad alguna.
Miró don Rafael a todas partes por ver si vería a Calvete con las mulas y no le vio, a causa que él, así como ellos se apearon, las antecogió y se fue a un mesón donde solía posar otras veces.
En tanto que esto pasaba, había enviado don Rafael a buscar a Calvete, que en el mesón estaba con cuidado de saber lo que la suerte había hecho de sus amos; y cuando supo que estaban buenos, se alegró en estremo y vino adonde don Rafael estaba.