calmarse


También se encuentra en: Sinónimos.

calmarse

(kal'maɾse)
verbo pronominal
volver una persona a estar tranquila ¡Usted debe calmarse!
Traducciones

calmarse

abate, calmdown, subside, to calm down, compose, cool, quiet
Ejemplos ?
Cuando tienen hambre o algo les molesta, reaccionan por lo general de forma leve. Cuando estos niños inquietos, encuentran por lo general maneras de calmarse y consolarse solos.
La situación pareció calmarse, pero ese mismo año, el gobierno otomano y el británico firmaron el Tratado de Balta Liman, que obligaba a abolir los monopolios en todas las provincias del Imperio, Egipto incluido, e imponía nuevas tarifas aduaneras altísimas.
Naruto cree que Kushina es la verdadera forma del Kyubi, lo cual le causó enojo y golpea a Naruto en la cabeza. Después de calmarse y pedir disculpas, ella dio un indicio de que era su madre, finalmente Naruto se dio cuenta de la verdad.
Convencida de la indiferencia de Ruggiero, entra para convertir a 'Ricciardo' en animal, y Ruggiero tiene que calmarse rápidamente y convencer a la maga de que él no necesita ninguna prueba de su amor.
Según la historiadora Amanda Foreman, debido a la creciente presión por no poder tener hijos, Georgiana empezó a adquirir ciertas adicciones y enfermedades. Hubo un tiempo en que se volvió anoréxica, bebía constantemente y tomaba píldoras para poder calmarse.
Repite el intento dos veces más durante la mañana, ya que por la tarde el viento vuelve a calmarse, dejando inmóviles a las dos flotas.
Mas POPOCATEPETL, encendido en su optimismo amoroso, para calmarse en su espera, tomó un poco de aguamiel de los magueyes y lo bebió pausadamente.
A solas en su estancia, se repuso Poldy de su temor, logró calmarse, y en el fondo de su alma no pudo menos de conceder su perdón al príncipe indio.
Así lo entendían el mismo padre, los mismos hermanos del desaparecido. Tenían derecho al consuelo, que si el vivir pasa como el humo, también la pena debe pasar, o, al menos, calmarse.
En vez de calmarse con la disculpa, el señor Arcediano se subió más al cerezo, y prosiguió gritando: — He mandado que se vaya esa mujer irreligiosa...
Empezó a calmarse, las ocupaciones propias de su puesto, como la noche anterior, comenzaron a requerir su atención por más tiempo, y le dejé a las dos de la madrugada.
Pergamino protesta; pero acaba por calmarse y hasta por ofrecer un magnífico puro al militar, del cual acaba de saber, accidentalmente, que va en el expreso a incorporarse a su regimiento, que se embarca para Cuba.