callejón

(redireccionado de callejones)
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callejón

1. s. m. Calle o paso muy estrecho el callejón es tan estrecho que el camión de recogida de basuras no pasa por él.
2. TAUROMAQUIA Espacio entre la barrera y la contrabarrera de la plaza de toros.
3. callejón sin salida coloquial 1. El que está cerrado por un extremo. 2. Conflicto de solución imposible: se encontró en una situación desesperada, en un callejón sin salida.

callejón

 
m. Aum. de calleja.
Paso estrecho y largo entre paredes, casas o elevaciones del terreno.
Callejón sin salida. loc. fig.Negocio o conflicto de muy difícil o de imposible solución.

callejón

(kaʎe'xon)
sustantivo masculino
calle estrecha y larga callejón oscuro
dificultad insalvable Estamos en un callejón sin salida.
Sinónimos

callejón

sustantivo masculino
callejuela, bocacalle.
Se trata de voces sinónimas cuando se usan para referirse a calles secundarias, estrechas y generalmente cortas.
Traducciones

callejón

زُقَاق

callejón

ulička

callejón

gyde

callejón

Gasse

callejón

kuja

callejón

allée

callejón

aleja

callejón

路地

callejón

골목

callejón

steegje

callejón

bakgate

callejón

uliczka

callejón

viela, beco

callejón

аллея

callejón

gränd

callejón

ตรอก

callejón

dar sokak

callejón

ngõ

callejón

胡同

callejón

胡同

callejón

הסמטה

callejón

SM (= calleja) → alley, passage (Andes) (= calle) → main street (Taur) → space between inner and outer barriers (Geog) → narrow pass
callejón sin salidacul-de-sac, dead end (fig) → blind alley
las negociaciones están en un callejón sin salidathe negotiations are at an impasse, the negotiations are stalemated
gente de callejón (Andes) → low-class people
Ejemplos ?
Dos veces se perdió, pero, por alguna razón, no se atrevió a preguntarles a los venerables ancianos y obesas matronas que charlaban sentados en los portales de sus casas, ni a los chiquillos que alborotaban jugando en el barro de los oscuros callejones.
Y no obstante, aquella agitación de arriba le sobrecogió hasta tal extremo que se arrojó precipitadamente escaleras abajo, cruzó la horrible nave, el sótano, la plaza oscura y desierta, y atravesó los inquietantes callejones de Federal Hill hasta desembocar en las tranquilas calles del centro que conducían al barrio universitario donde habitaba.
Las casas antiguas, dijimos, que van desapareciendo en Madrid rapidísimamente, están reducidas a una o dos enormes piezas y muchos callejones interminables; son demasiado grandes; son oscuras por lo general, a causa de su mala repartición y combinación de entradas, salidas, puertas y ventanas.
Y lo demuestra su actitud, porque están a punto de cometer un error muy similar a aquellos errores que han cometido y que a veces han llevado al país a callejones sin salida.
Desgraciadamente el fuego ganaba terreno con mucha rapidez y voracidad, por lo que envié uno de mis ayudantes con la orden de que se inundasen los pañoles de popa, encontrándose éste ser imposible penetrar en los callejones de las cámaras a causa del mucho humo y del vapor que salía por la escotilla de la máquina, donde también le fue absolutamente imposible penetrar, a causa de no permitir la respiración abrasadora de la atmósfera; por tanto fue necesario dirigirnos a una playita al 0.
El entorno ciertamente contrastaba de un modo bastante fuerte con el de tales edificios de mi época, encerrados, como generalmente lo estaban, en un laberinto de repugnantes callejones y patios oscuros y húmedos que eran nauseabundos depósitos de olores fétidos, que eran retenidos allí dentro por elevados muros que no dejaban pasar la luz.
Mientras unos debían seguir los callejones, otros remontarían el cauce de una quebrada seca y los otros irían por dentro de los mismos cafetales.
Prosiguieron, pues, cruzando al azar plazas desiertas, pasadizos sombríos, callejones estrechos y tenebrosos, hasta que, por último, vieron brillar a lo lejos una luz, una luz pequeña y moribunda, en torno a la cual la niebla formaba un cerco de claridad fantástica y dudosa.
Desde los negros portales y ventanas de las viviendas desvencijadas y atestadas que había por todas partes llegaban bocanadas de aire fétido. Las calles y callejones apestaban como efluvios de las entrecubiertas de un barco de esclavos.
Cuando hubimos traspuesto las últimas casas de los arrabales, y que por entre tapias y callejones dejamos atrás el cementerio y la Pólvora, internándonos entre los primeros grupos de colinas que se alzan al pie de los Andes, bajé yo misma las persianas del coche, y volviéndome a Delfina invitela a mirar, el magnífico panorama que de allí se divisaba.
Entretanto los otros avanzaban hacia esta parte del pueblo por los callejones de la hacienda vecina, los guardianes, abrumando a golpes, a risas de sarcasmo, a motes de burla al prisionero, y el prisionero, silencioso, desangrándose y tiñendo el suelo de púrpura, mientras los bucares florecidos lloraban sangre sobre todos.
Vagar por la urbe turbulenta, a lo me vale madre; gozar mientras cientos se desbaratan aún por lograr cosas indispensables para su existencia empolvecida. Y recorrer calles, y avenidas, y calzadas, y callejones...