calentura


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calentura

1. s. f. Elevación de la temperatura corporal, acompañada de una aceleración del pulso llegó a casa con calentura. fiebre
2. Argent. vulgar Excitación sexual.
3. Argent. Entusiasmo, deseo vehemente.
4. Cuba Descomposición del tabaco por fermentación.
5. Colomb. Rabieta, irritación.
6. Chile MEDICINA Tisis, enfermedad.
7. MEDICINA Pústula que aparece en los labios, normalmente tras un período de fiebre.

calentura

 
f. Fiebre.
(Cuba.) Descomposición que sufre el tabaco apilado.

calentura

(kalen'tuɾa)
sustantivo femenino
temperatura corporal elevada El resfriado le dio calentura.
Sinónimos

calentura

sustantivo femenino
1 fiebre*, destemplanza, calenturón, causón.
Si la calentura es ligera, úsase destemplanza.
Traducciones

calentura

febbre

calentura

SF
1. (Med) → fever, (high) temperature
estar con o tener calenturato be feverish, have a temperature
tener calentura de pollo (hum) → to pretend to be ill
2. (en labios) → cold sore
3. (Chile) → tuberculosis
4. (Andes, Cono Sur) (= cachondez) → randiness, horniness
5. (LAm) (= furia) → anger

calentura

f. fever, temperature.

calentura

f fever; (en los labios) fever blister, cold sore
Ejemplos ?
-No, ni tú ni él, que Dios mediante voy a ser yo el que se lo va a colgar, que quieras tú u que no quieras. -Me paece a mi que eso lo has ensoñao tú esta noche u que te has alevantao con algo de calentura tú hoy.
Después de una noche en lucha con el pecado y el insomnio, nada purifica el alma como bañarse en la oración y oír una misa al rayar el día. La oración entonces es también un rocío matinal y la calentura del Infierno se apaga con él.
Y dentro de una habitación había una cama, y en ella una niña hermosa como el sol, con los ojos cerrados, la boca amoratada y su bello rostro encendido por la calentura.
En unos es el excesivo amor al Norte la expresión, explicable e imprudente, de un deseo de progreso tan vivaz y fogoso que no ve que las ideas, como los árboles, han de venir de larga raíz, y ser de suelo afín, para que prendan y prosperen, y que al recién nacido no se le da la sazón de la madurez porque se le cuelguen al rostro blando los bigotes y patillas de la edad mayor: monstruos se crean así, y no pueblos: hay que vivir de sí, y sudar la calentura.
El día -con sus llamamientos a la vida real, con la gente que se pone en contacto con la gente-, sucediendo a una vigilia de calentura, parece algo horrible, insoportable.
De sus ojos comenzaron a fluir lágrimas. El doctor tocó sus sienes, tocó su pulso. -Ha desaparecido la calentura... Me parece que la tenemos fuera del peligro.
No porque no inflamase sus venas la calentura del deseo, ni porque no soñase todas las noches con la aventura de deshojar uno a uno los pétalos de la intacta azucena respirando su perfume; pero respetaba en la novia a la esposa, y las telas que cubrían a la bella estatua eran tan sagradas para él como la orla del manto de la Virgen.
La madre de Paulino fue avisada por la bruja de que su hijo se había caído de un árbol; vistieron a Guillermo con la ropa del otro niño y la pobre ciega pudo engañarse al pronto creyendo que aquel muchacho herido y atacado de violenta calentura era realmente su hijo.
Media hora después recibía, llorando, la señora Micaela a su hija, que procuraba sonreír para tranquilizarla; el señor Toño el Chuchumeco y su hijo Juanón explicábanle momentos después lo ocurrido a la anciana, diciéndole: -Pos gracias a que pa dir a ea de los Frangullos, en lugar de tirar por la ermitica, se mos ocurrió tirar por la trocha de las chumberas, que si no quizás estaría allí la probe entoavía, y ya sin frío ni calentura, poique cuando mosotros llegamos estaba que parecía de hielo mesmamente.
No comió aquel día; se le iba el santo al cielo; sentía náuseas, inquietud de calentura, y deseaba con ardor, aun más que el triunfo, que volara el tiempo, que pasara la crisis.
La menos terrible de sus visiones era el hijo hambriento, calado, enfangado, ardiendo en calentura, temblando de fiebre, sordo del estrépito del cañón, loco, aullando...
Y al penetrar en el convento donde quería refugiarse, la calentura le abrasaba, mientras sus dientes entrechocaban por efecto de ese frío que no se parece a ningún otro: el frío de la invasora pulmonía.