calderón


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calderón

1. s. m. ZOOLOGÍA Mamífero cetáceo de gran tamaño y cabeza voluminosa, que habita los mares septentrionales.
2. MÚSICA Signo que representa la suspensión del compás y esta misma interrupcción.
NOTA: Nombre científico: (Globicephala.)

calderón

 
m. Aum. de caldera.
Cadencia.
mús. Signo que representa la suspensión del compás.
zool. Delfín (Globicephalus melas) de gran tamaño, de cabeza voluminosa y de aletas pectorales estrechas y largas.

calderón

(kal'deɾon)
sustantivo masculino
1. signo de escritura para marcar un párrafo El calderón se emplea para resaltar observaciones en los textos impresos.
2. zoología mamífero cetáceo de cabeza voluminosa, negro por el dorso y más claro en el vientre Los calderones viven en grupo y se alimentan principalmente de calamares.
3. música signo que representa la interrupción del compás y cuando aparece Cuando el calderón aparece sobre una nota o pausa ésta se puede prolongar a gusto del intérprete.
Sinónimos

calderón

sustantivo masculino
suspensión, fermata.
Son términos usados en el ámbito de la música.
Traducciones

calderón

fermata, cauldron

calderón

calderone

calderón

SM
1. (Mús) → pause (sign)
2. (= caldera grande) → large boiler, cauldron
Ejemplos ?
Don Sancho Díaz de Zurbano. Don Diego Sancho de la Carrera. Diego de Niebla. Diego Calderón. Luis de Cabrera. Melchor de Villegas.
Francisco Vázquez de Silva. Lorenzo de Bances León. Don Antonio Calderón. Antonio Sánchez de Zea. Sin Firma ni signo del Escribano.
Y con esto se acabó este Cabildo y lo firmaron de sus nombres. Don Joan de Hinojoza y Chávez. Francisco Gutiérrez Calderón. Francisco Díaz Bravo.
A AUDIENCIA DE QUITO CONFIRMA LA ELECCION DE DON ANTONIO CALDERÓN COMO ALCALDE ORDINARIO – SOBRE NO PERMITIR LA CONSTRUCCION DE BALCONES VOLADOS EN LA CIUDAD.
Y estando en este estado entró Don Antonio Calderón...
Algunos extranjeros de nuestros días, a modo de arqueólogos y numismáticos empeñosos, se han propuesto desenterrar las riquezas que se decían desconocidas e ignoradas; dándonos ya colecciones de poesías antiguas castellanas, ya ediciones lujosas de Calderón o de Lope de Vega.
Proveyóse lo de suso contenido el Cabildo, Justicia y Regimiento de esta Ciudad, conviene a saber el General Don Lope de Mendoza, Corregidor (y Justicia Mayor) de esta ciudad, y el Tesorero Don Antonio del Pino Argote y el Capitán Miguel Fernández de Sandoval, Diego Calderón, Joan Velásquez Dávila, Cristóbal de Troya, Diego Lopez de Zúñiga e Diego de Valencia León, (por) Regidores; y el señor Melchor de Castro Macedo, Procurador General, estando en su Cabildo y Ayuntamiento, según e como lo han de uso e por costumbre, en (San Francisco del) Quito, a cinco días del mes de Julio de mil y seiscientos y dos años.
Cabildo Abierto sobre la salud de la Ciudad en derribar el manglar.- En la Ciudad de Santiago de Guayaquil, en trece días del mes de Marzo de mil y seiscientos y cincuenta años, se juntaron a Cabildo Abierto, en el Hospital de Santa Catalina Mártir de esta Ciudad, los Señores Justicia y Regimiento, es a saber: El Señor General Don Francisco Vásquez de Silva, Corregidor y Justicia Mayor; y los Señores Capitanes Lorenzo de Bances León, y Don Antonio Calderón...
Gabino Gaínza, Antonio García Redondo, Francisco de Paula Vilches, Mariano Gálvez, José Matías Delgado, Miguel Larreynaga, Tomás O`Horán, Serapio Sánchez, José Francisco Córdova, Santiago Milla, José Antonio Larrave, Mariano de Aycinena, Antonio Rivera Cabezas, Isidoro del Valle y Castriciones, Pedro Molina, Francisco Barrundia, Pedro de Arroyave, Mariano Beltranena, Angel María Candina, José Mariano Calderón, Manuel Antonio Molina, José Domingo Diéguez, Secretario y Lorenzo Romaña, Secretario.
Aprobación del doctor don Antonio Calderón, canónigo magistral de la santa iglesia de Toledo Vuestra alteza me mandó viese la Vida de Marco Bruto que ha escrito D.
Éste es mi parecer, etc. En Madrid, a 22 de junio de 1644.- Doctor don Antonio Calderón. Juicio que de Marco Bruto hicieron los autores en sus obras Cicerón, libro 14 de las Epístolas a Ático, epístola 17.
El Rey hizo otra pausa, y con la mirada recorrió la estancia, un salón oscuro, entarimado de nogal, con las paredes cubiertas de armas y de banderas, las banderas ganadas en la guerra de los siete años por aquellos viejos generales de memoria ya legendaria. Allá en un extremo conversaban en voz baja El Obispo de Urgel, Carlos Calderón y Diego Villadarias.