Ejemplos ?
Sobre las capas relucen manchas de tinta y de cera. Tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras. Con el alma de charol vienen por la carretera.
Sin temor penetró en aquella fúnebre mansión y a su paso iba tropezando con huesos y calaveras de quién sabe qué olvidados seres.
La mujer cae, por medio de un columpio, en un gabinete tapizado de negro y amueblado con un reclinatorio, un ataúd y algunas calaveras.
Los caballeros -al menos una parte de ellos, la más animada y jaranera- se habían quedado solos ante no pocas botellas intactas de excelente Clicquot y bandejas colmadas de emparedados frescos, y aprovechaban la ocasión de alegrarse sin ordinariez, con cierto tono de ricos calaveras, aunque distasen mucho de serlo todos.
-¿Por dónde vienen ahora?- Preguntó la voz. -Están llegando TZOMPANTITLAN, donde están los muros con las calaveras de los grandes hombres.- Le respondió CUAUITLICAC.
Durcett la chupa por delante, Curval por detrás, y mientras que criaturas de la más esplendorosa belleza y frescura se encuentran allí bajo sus ojos, dispuestas a satisfacer sus menores deseos, es con lo que la naturaleza y el crimen han deshonrado, han marchito, es con la criatura más sucia y repugnante con la que nuestros dos calaveras, en éxtasis, gozarán los más deliciosos placeres...
Por tanto, el haber querido dar un aire de apodo y de vilipendio a los «calaveras» es una injusticia de la lengua y de los hombres que acertaron a darle los primeros ese giro malicioso: yo por mí rehúso esa voz; confieso que quisiera darle una nobleza, un sentido favorable, un carácter de dignidad que desgraciadamente no tiene, y así sólo la usaré porque no teniendo otra a mano, y encontrando ésa establecida, aquellos mismos cuya causa defiendo se harán cargo de lo difícil que me sería darme a entender valiéndome para designarlos de una palabra nueva; ellos mismos no se reconocerían, y no reconociéndolos seguramente el público tampoco, vendría a ser inútil la descripción que de ellos voy a hacer.
Es el oráculo de las mamás, el confidente de las jamonas, el tormento de los amantes, el juez de las polluelas, la pesadilla de los tipos, el solaz de las babiecas, el mentor de los calaveras de afición y el desprecio del sentido común.
-exclamó al hallarse en medio de un grupo de calaveras;-conque ayer, porque iba al uso de mi tierra, os reíais de mí; y hoy que, por complaceros, me visto como vosotros, me toreáis también, sin duda porque no sé llevar esta librea.
Entonces Arias de Segura pudo al resplandor fatídico de las luces contemplar en vez de rostros descarnadas calaveras y que los cirios eran canillas de difuntos.
Por remisión del señor don Juan de Velasco y Acevedo, Vicario general en esta Corte, vi un libro que se intitula, Juguetes de la niñez y travesuras del ingenio, de don Francisco de Quevedo Villegas, Caballero de la Orden de Santiago, dividido en estos tratados, la Culta Latiniparla, el Cuento de Cuentos, el Sueño de las Calaveras, la Visita de los Chistes, el Entremetido, y la Dueña, con la Caldera de Pero Gotero, las Zahúrdas de Plutón, el Alguacil Alguacilado, el Mundo por de dentro, el Caballero de la Tenaza.
Eran billetes para el baile que en el Real patrocinaba la elegante sociedad Smart Club, o por mejor decir, algunos de sus miembros gallardos y calaveras.