calada


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calada

1. s. f. Resultado de calar un líquido.
2. Acción de sumergir en el agua las redes u otros objetos efectuó la calada de las telas en el tinte.
3. Cada inhalación de humo de tabaco con sólo una calada se mareó; le doy varias caladas al cigarro.
4. ZOOLOGÍA Vuelo rápido de ascenso o descenso efectuado por un ave de rapiña.

calada

 
f. Acción y efecto de calar.
Vuelo rápido del ave de rapiña.

calada

(ka'laða)
sustantivo femenino
1. resultado de penetrar un líquido en un cuerpo la calada de la tela en el tinte
2. zoología vuelo veloz del ave rapaz la calada del buitre
3. cada una de las aspiraciones que se da a un cigarrillo echar una calada
Sinónimos

calada

sustantivo femenino
1 (vuelo) falsada.
2 fumada.
Traducciones

calada

puff, pull, drag

calada

Zug

calada

boccata

calada

Puff

calada

издувам

calada

パフ

calada

퍼프

calada

Puff

calada

SF
1. (= mojada) → soaking
2. [de red] → lowering
3. [de ave] → swoop, dive
4. [de tabaco] → puff, drag
5. (= regañada) → ticking-off
dar una calada a algnto tick sb off, haul sb over the coals

calada

f (de un cigarillo) drag
Ejemplos ?
Para mí la frivolidad ó tontería, no está en el asunto mismo, sino en que al Iradicionista le faltaron in- genio y arte para dar interés á su relato; mejor dicho, se ol- vidó de rezar el consabido Credo. Es el caso de la fea mal aci- calada y que, por su desgreño, le da un susto mayúsculo al mismo miedo.
La veía como antaño, sin tocas ni sayal, sin vejez, sin arrugas, alegre, reidora, vistiendo de brocatel rameado, tapando la boca con el abanico de marfil; la veía alzar el pie en un minueto de Palacio, y el pie calzaba estrecho zapatito de tafilete azul, y la media era calada, de torzal...
Yacía, tibio aun, el cadáver en el dormitorio, del que cuidaban, en una habitación vecina, dos mujeres abrumadas de sueño y de cansancio, cuando se les apareció un franciscano, con capucha calada y brazos cruzados sobre el pecho, quien las dijo:—" Hermanitas, ya queda amortajado el difunto".
Á la voz de la campana que espira en el aire vano, en la calada ventana se oyen los vidrios crujir: y las góticas labores, entre las sombras vibrando, mezclan confusos colores en tembloroso lucir: y en la sombría capilla, de la bóveda colgada, tibia lámpara amarilla arroja espirante luz: y su claridad perdida se refleja en los altares, tiembla en los anchos pilares, da movimiento á la cruz.
Los matadores y banderilleros españoles de esa época eran Alonso Jurado, Miguel Utrilla, Juan Venegas, Norberto En- calada y José Lagos (a) Barreta.
La Goguenard decía: -Señores, esta pantorrilla -y levantando la falda de color de rosa y las enaguas mostró una mole cilíndrica de carne que se transparentaba bajo media de seda calada-, esta pantorrilla ha llamado la atención de las dos Américas, de las colonias inglesas, de la India y de toda la Europa; es de carne verdadera, aquí no hay nada falso, puede palpar el señor y se convencerá de ello...
Cerró el libro, y al levantarse para ir a tomar la horizontal en su lecho, encontrose con que al otro lado de la mesa estaba de pie un fraile, con la capilla calada, los brazos cruzados sobre el pecho y las manos entre las mangas del santo hábito.
Y el pobre tío Mariano, con la anguarina calada, bajo un brazo la aguijada y en la mancera una mano, arando estaba en tal día por no perder una huebra, donde diz que el viento quiebra cosa que él solo diría, pues en aquella desnuda tierra llana sin abrigo le flagelaba el hostigo la cara con saña cruda.
A los tres días, pocas horas antes de expirar el plazo, después de reposar en Oviedo y de aprestarse para el combate, sonaron las trompetas y entró en el palenque el Caballero del Azor, con la visera calada y la lanza en la cuja.
Al entrar en combate el Contralmirante vestía pantalón azul sin galón, levita-paletot de paño castor del mismo color con tres botones prendidos en las bocamangas; llevaba prendidas las presillas de Capitán de Navío, calada la gorra con placa y calzado botines de cuero con elásticos.
Un lego que, calada la capilla, del púlpito en la angosta escalerilla sentado, al reverendo acompañaba y el sermón escuchaba, díjole en tono bajo: -No se tenga las manos ahí debajo, padre; sáquelas fuera prontamente, porque quizás sospechará la gente al ver su acción y oyendo cómo empieza, hasta qué extremo ha de llegar la pieza.
En cada puerta, doble cortina calada de dos paños; iracas, cinco de abriles, drácenas, jardineras de vistosas flores, pareadas a uno y otro lado, como recogiendo y abullonando aquellos encajes, daban la nota selvática sobre aquel fondo vago, transparente, de espumas; y allá, en el último término, entre un círculo de alternanteras y coleos recortados a la inglesa, se veía el baño.