cajista

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cajista

s. m. y f. ARTES GRÁFICAS Persona que compone lo que se ha de imprimir.

cajista

 
m. impr. Oficial de imprenta que, juntando y ordenando las letras, compone lo que se ha de imprimir.
Traducciones

cajista

compositor

cajista

SMFcompositor, typesetter
Ejemplos ?
Así como está, solo es una empresa comercial en la que Balbín hace de las suyas, Morel reforma su gramática y los cajistas, noticieros y cronistas ven pasar los años envejeciéndose en el santo temor de Dios.
Los Poetas que vieron la luz antes de 1800, enviaban a la musa a dar días, a pedir aguinaldos, a solicitar empleos, pensiones o favores como hoy día los repartidores de nuestros periódicos, los cajistas de nuestras imprentas y los serenos de nuestro barrio para pedirnos la propina de año nuevo.
Tadeo iba y venía con cara de pascua y más hinchado que un pavo, dando órdenes a cajistas, tintador y prensista y...; pero mejor es que ceda aquí la palabra al Sr.
En cambio la legión de la alta finanza, que el 13 de junio había asaltado las imprentas de Boulé y Roux, destruyendo las prensas, asolando las oficinas de los periódicos republicanos y deteniendo arbitrariamente a los redactores, a los cajistas, a los impresores, a los recaderos y a los distribuidores, obtuvo palabras de elogio y de aliento desde lo alto de la tribuna de la Asamblea Nacional.
Al establecerse definitivamente en Venecia, Manucio se rodeó de un “ejército” de estudiosos griegos y componedores de texto o cajistas.
Su negocio fue administrado por griegos y por tal razón el griego fue el idioma en el que trabajó: Las instrucciones a los encargados de empastar los libros y los cajistas eran dadas en griego, y el prefacio de todas sus ediciones se escribía en esta lengua.
En 1902 la redacción de El Diario de Murcia fue asaltada por unos 200 hombres hiriendo a redactores y a cajistas y disparando al hermano de José Martínez Tornel que trabajaba en el diario y que resultó ileso.
Antes de trasladar este taller al Colegio de Tlatelolco, donde contrató los servicios del impresor Cornelio Adrián César, y contando además con el apoyo de los lectores indígenas trilingües: Hernando de Rivas, Agustín de la Fuente y Diego Adrián como cajistas, decide pasar una parte de la imprenta a Pedro Balli, al no ser capaz de dirigirla.