cafetal

cafetal

s. m. AGRICULTURA Plantación de cafetos los cafetales cubrían las laderas de las colinas.

cafetal

 
m. Sitio poblado de cafetos.
Traducciones

cafetal

coffee-plantation

cafetal

caféière

cafetal

cafezal

cafetal

SM
1. (= plantío) → coffee plantation
2. (CAm) (= árbol) → coffee tree
Ejemplos ?
En su honor un estadio de la Urbanización de El Cafetal de Caracas lleva su nombre y en su pueblo natal hay erigida una estatua con su imagen.
De este álbum se desprenden los sencilos: La reina del cafetal (1998) Quédate conmigo (1998)!-- José Luis Perales confirmó que el disco se encontraba en etapas de grabacion, ..
Esta coraza está bordeada por dos ramas de cafetal a cada uno de sus lados, homenajeando el principal producto de esta población.
Soy una bestia... Mañana te mandaré las parásitas que llegaron hoy del cafetal. ¿Las odontoglosum ?..., preguntó Fernández, usando el nombre técnico de la planta por hábito adquirido al hablar de botánica con el inglés que cuida el invernáculo.
Los cazadores, para enardecerse a sí mismos, y a la vez para aturdir a la pieza en fuga, llenaban el cafetal con insistente vocería.
El hombre, a su entrada en el cafetal, se había destrozado las ropas y desgarrado profundamente las carnes contra las espinas de un naranjero.
Abrigo den los valles a la sedienta caña; la manzana y la pera en la fresca montaña el cielo olviden de su madre España; adorne la ladera el cafetal; ampare a la tierna teobroma en la ribera la sombra maternal de su bucare; aquí el vergel, allá la huerta ría...
En el cafetal vecino por todas las guardarrayas del africano guardiero suena la rústica flauta; tenor campestre el sinsonte sus trinos de amor ensaya; seduce con blando arrullo la tórtola enamorada; atados a sus cadenas rabiosos los canes ladran; el grillo chilla, el cordero con tímido acento bala; en el árbol duerme el ave, en el bosque el toro brama, y en el batey canta el gallo precursor que anuncia el alba.
Poco a poco el tropel fue empujando la caza fuera del cafetal y hacia arriba, a un punto en donde ya debían de estar apostados los que se adelantaran corriendo por la holgura de los callejones.
Pero cada vez alguno de sus perseguidores lo alcanzaba con la vista. Por fin se vio fuera del cafetal, a mucha distancia de los que estaban de facción, apercibidos a detenerse.
Tuvo un momento de perplejidad en que se preguntó si no sería más cuerdo volver sobre sus pasos a enredarse y maltratarse de nuevo en el cafetal enfadoso, porque su instinto silvestre y seguro le advirtió mayores peligros en aquel paraje abierto que delante de él subía hasta los mismos pies del Avila.
Abrumándolo con sus gritos de muerte, casi lo tocaban ya con las manos, cuando él, derribando a uno de un puñetazo, y dando a la derecha un salto inverosímil, se internó en los grandes cafetales nuevamente. Por la primera vez, ya dentro del cafetal, osciló, remolinó y se paró desconcertada la turba.