Ejemplos ?
—Mejor será la mazorca. —Silencio y sentarse —exclamó el Juez dejándose caer sobre su sillón. Todos obedecieron, mientras el joven de pie encarando al juez exclamó con voz preñada de indignación.
-¿Cómo lo entiendes, Eryximacos? ¿Crees que es preciso caer sobre ese hombre y vengarme de él delante de vosotros? -¡Eh, joven mancebo!, le interrumpió Sócrates, ¿qué es lo que proyectas?
En las jieles, como él decía, viose el pobre señor Juan para meter en cintura al Cachete, el cual, vencido al fin, se dejó caer sobre el lecho, y un sollozo profundo brotó de su garganta, y las lágrimas surcaron sus demacradas mejillas.
Fue a caer sobre uno de los tejados, haciéndose mil pedazos; pero los cascos llevaban tal impulso, que no se quedaron en el lugar de la caída, sino que siguieron saltando y rodando hasta dar en el patio, donde acabaron de desmenuzarse y desparramarse por el suelo.
---Que os aparteis De mi vista ó voto á Dios Que os voy á hacer mil pedazos Sin poder con mi furor. Ya estas palabras asiendo De un larguísimo espadon Iba á caer sobre el médico Que echó por un corredor.
Honra y conmueve pensar que cuando cae en tierra de Cuba un guerrero de la independencia, abandonado tal vez por los pueblos incautos o indiferentes a quienes se inmola, cae por el bien mayor del hombre, la confirmación de la república moral en América, y la creación de un archipiélago libre donde las naciones respetuosas derramen las riquezas que a su paso han de caer sobre el crucero del mundo.
Federico Henríquez y Carvajal Amigo y hermano: Tales responsabilidades suelen caer sobre los hombres que no niegan su poca fuerza al mundo, y viven para aumentarle el albedrío y decoro, que la expresión queda como vedada e infantil, y apenas se puede poner en una enjuta frase lo que se diría al tierno amigo en un abrazo.
La sombrilla, de seda de cuello de paloma, atravesada por el sol, iluminaba con reflejos móviles la piel blanca de su cara. Ella sonreía debajo del tibio calorcillo y se oían caer sobre el tenso muaré, una a una, las gotas de agua.
Se había comprado un secante, un juego de escritorio, un portaplumas y sobres, aunque no tenía a quién escribir; quitaba el polvo a su anaquel, se miraba en el espejo, cogía un libro, luego, soñando entre líneas, lo dejaba caer sobre sus rodillas.
Pero como la casa del médico se encontraba a cincuenta metros de la posada, tuvieron que despedirse pronto, y la compañía se dispersó. Emma, ya desde el vestíbulo, sintió caer sobre sus hombros, como un lienzo húmedo, el frío del yeso.
No quiero que pueda reprocharme no haberle coronado como a ti, a él, que en los discursos triunfa de todo el mundo, no sólo en una ocasión, como tú ayer, sino siempre. Cogió unas cintas, coronó a Sócrates, se dejó caer sobre el triclinio y después de acomodarse dijo: -¿Qué es esto, amigos míos?
¡No quisiera indignarme, y, sin embargó, no lo puedo evitar! Fue a caer sobre un gran espacio de césped, y se puso a dormir. De repente se abrieron las espuertas del cielo y cayó un verdadero diluvio.