caer en desgracia

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caer en desgracia

disgrace
Ejemplos ?
Titu-Atauchi no sólo conocía los nombres de los que con su voto habían autorizado la muerte del inca, sino de aquellos que como Juan de Rada lo habían defendido, exponiéndose a caer en desgracia cerca de Pizarro.
La única manera de vengarse era lanzarse sobre el campamento enemigo y combatir hasta la muerte. Un Samurai que se lanza desesperadamente al combate no puede caer en desgracia.
Acompañóle en ellas Mahamut; pero, pasándose aquel parasismo, causado de la memoria renovada en el amargo cuento, quiso Mahamut consolar a Ricardo con las mejores razones que supo; mas él se las atajó, diciéndole:-Lo que has de hacer, amigo, es aconsejarme qué haré yo para caer en desgracia de mi amo, y de todos aquellos con quien yo comunicare; para que, siendo aborrecido dél y dellos, los unos y los otros me maltraten y persigan de suerte que, añadiendo dolor a dolor y pena a pena, alcance con brevedad lo que deseo, que es acabar la vida.
El recién nombrado Mariscal de Campo permaneció en Polonia hasta 1795, cuando volvió a San Petersburgo. Pero su soberana y amiga Catalina murió en 1796 y su sucesor el emperador Pablo lo despidió, haciéndole caer en desgracia.
La relación entre Friedrich Wilhelm von Seydlitz y Federico II de Prusia siempre fue incierta y variable. En 1770 Friedrich Wilhelm von Seydlitz volvió a caer en desgracia tras un malentendido.
En 1990 se estrenó la miniserie "Años de Pesadilla" en la que, entre otros avatares de la preguerra, se narra la peripecia de la falsa misión de Putzi en España, así como las circunstancias que le llevaron a caer en desgracia con Goebbels y el Führer.
Oficial asistente del Rey Federico II de Prusia, vivió una vida llena de aventuras y desventuras enmarcadas en su amor por la princesa Ana Amalia de Prusia, hermana del Rey, con quien se casó en secreto. Este amor lo hizo caer en desgracia a los ojos del Federico II, quien ordenó su encarcelamiento y feroz persecución.
A principios del siglo XX el neorrenacimiento era un lugar común en las principales calles de miles de ciudades, grandes y pequeñas, en todo el mundo. En el sur de Europa el estilo neorrenacentista comenzó a caer en desgracia alrededor de 1900.
En 1795, la Convención termidoriana acudió en su ayuda reembolsándole la suma de dos mil francos. Aunque hiciera ostentación, como nuevo rico, sus amistades aristocráticas y su reputación le hicieron caer en desgracia.
Tras caer en desgracia, fue procesado por malversación de fondos públicos, resultando absuelto de los cargos que se le imputaban.
Lo escribió en la cárcel, tras caer en desgracia y ser encarcelado por la nueva reina María de Luna junto al resto de colaboradores del difunto Juan I.
La publicación en 1950 de la pastoral social El pan nuestro de cada día contra el estraperlo (mercado negro) le hizo caer en desgracia ante los políticos y ante los recalcitrantes integristas; sin embargo, en su diócesis dejó de especularse con el precio del trigo y hubo menos hambre.