cadencioso

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cadencioso, a

adj. Que tiene cadencia melodía cadenciosa; andares cadenciosos.

cadencioso, -sa

(kaðen'θjoso, -sa)
abreviación
que tiene ritmo o compás caminar cadencioso
Sinónimos

cadencioso

, cadenciosa
Traducciones

cadencioso

rhythmisch

cadencioso

rhythmic

cadencioso

cadenzato, ritmato

cadencioso

ADJ [voz] → melodious; [música] → rhythmic(al); [andares] → swinging
Ejemplos ?
Los zagales silbadores, los ingenuos tañedores de la gaita cadenciosa, viendo van las avanzadas y alegrando con tonadas la piära rumorosa.
al centro de un llanto abufonado deslizaré tres nostalgias cursilonas y someras: Una... por la torpe primavera que perdona y vuelve a florecer tan cadenciosa, como sin nada...
Luciérnagas y mariposas se desprendieron sin sospecharlo, como asustadas, de las manecitas de los pequeños seres cuando la cadenciosa música dejó del oírse, pues en ese instante, una tormenta de tambores irrumpió la armonía lograda.
VASTAS Locura cadenciosa de mis valles fluye en tempestades tu zozobra y tiras en mis ansias humilladas la mustia lasitud de mis intentos...
Ella había aprendido, mejor que sus compañeras, los cantos guerreros y las alabanzas del Ches. En los convites y danzas dejaba oír su voz, ora dulce y cadenciosa, ora arrebatada y vehemente, exaltada por la pasión salvaje.
Contemplé al hombre desde mi alta cumbre; vi su tragedia triste y aburrida, y ardiendo el alma en la sagrada lumbre la fe envolvía de la eterna vida entre las flores de la certidumbre. Era la Primavera cadenciosa que perfumaba nuestra vida estulta.
Murió la Primavera cadenciosa en una estival noche lujuriante y agonizaba de dolor la rosa al ver que abandonabas a tu amante y te alejabas bella y donairosa.
Y envueltos en la música, a veces cadenciosa, a veces estridente; en momentos monótona y en otros vibrante y meliflua, se iniciaba la danza que duraba horas y horas, hasta que reconfortados, nuevamente aparecían los grandes poetas que al ritmo de la melodía cantaban, primero ellos; luego acompañados por todos los que participaban en el MITOTE o gran fiesta.
En cada una de las casas que rodeaban a la mansión melódica, los ojos separaban sus párpados y la pupila se agrandaba para darle forma a la silueta que circundaban el cuerpo al que pertenecían. En algunos, la mirada se enternecía como si estuvieran escuchando insólita serenata, cadenciosa, suave, añorante...
Grandes ramos de albahacas olorosas y flores de toda clase, traídas muchas de ellas desde comarcas lejanas, eran arrojadas al paso del Señor de Luren, que pasaba en hombros de gentes creyentes y distinguidas, envuelto en las nubes aromáticas de sahumerio que hacían en sus sahumadores de plata las niñitas y las damas que iban delante; las luces, el sahumerio, el perfume suave y exquisito de las albahacas, el singular olor de los cirios que ardían, la marcha cadenciosa y lamentable de la música, que desde la capital era enviada especialmente y el contrito silencio de las gentes, daban a ese desfile religioso, admirable, amado y único, un aspecto imponente y majestuoso.
Un gran silencio se hizo en el auditorio y después de un instante la voz musical y cadenciosa del Cuyanito se alzó diciendo: -Desde el momento que lo vi fue antipático.
Era la Primavera cadenciosa. La noche prodigaba sus zafiros; arrullaba la fuente rumorosa y el viento se llevaba entre suspiros una lluvia de pétalos de rosa.