cadejo

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cadejo

1. s. m. Porción de pelo muy enredada que se separa para peinarla.
2. TEXTIL Madeja pequeña de hilo o seda.
3. TEXTIL Conjunto de muchos hilos para hacer borlas o trabajos de pasamanería.

cadejo

 
m. Parte del cabello muy enredada.
Madeja pequeña de hilo o seda.
Conjunto de muchos hilos para hacer borlas u otra obra de cordonería.
Ejemplos ?
En la obra «Leyendas costarricenses en novela gráfica», el artista costarricense Ronald Díaz Cabrera, Rodicab, narra la leyenda del mandador - aquí llamado Julián Marchena - y el Diablo Chingo desde la perspectiva del cómic. Leyendas de Costa Rica Cadejos Cegua Mona (leyenda) Minotauro Camahueto Toro (mitología) Tauromaquia Centeno Ruiz, Saray.
Entre los principales autores de este género se encuentran José Daniel Zúñiga Zeledón (Caña dulce, el corrido Costa Rica), Lencho Salazar (El ángel, La serenata, La Segua, El Cadejos, El quijongo, Maicerita mía), María Mayela Padilla (El abuelo, Por eso nos llaman ticos), Hernán Elizondo Arce (Himno al guaro), Roberto Gutiérrez y Carlos López (Guaria morada) y Carlos Guzmán Bermúdez (Soy tico).
Además de versiones similares a las indicadas anteriormente, existe otra versión de ésta, donde el Cadejos habría sido en otro tiempo un sacerdote, el cual deformó el sentido religioso de la comunidad en la que era cura párroco.
Por ello, al igual que un cadejo, él cuida a los borrachos al volver a sus casas, y amedrenta a los niños desobedientes en sueños. También se dice que pasados casi los cien años, el Cadejos se suicidó arrojándose al cráter del volcán Poás.
Al Cadejos por lo general se le atribuyen poderes místicos como el poder evitar ser dañado por aquel al que protege o por lo que lo trate de dañar, siendo así inmune a las armas blancas y de fuego.
Numerosos escritores han utilizado la leyenda del Cadejo como tema para su obra: José Efrén Melara Méndez (El Cadejo) y Manlio Argueta (Los perros mágicos de los volcanes), en El Salvador; el premio Nobel de literatura Miguel Ángel Asturias (Leyenda del Cadejo, le menciona también en su obra cumbre El señor Presidente) en Guatemala; los escritores costarricenses Fabio Baudrit (Cadejos), Carlos Luis Fallas (Marcos Ramírez), Rubén Coto (Espantos), Mainor Arias Uva (en el poema Para aprendices de mago del libro Cuentos de lunas para un duende), Eduardo Chaves Montero (El Cadejos, Camino a casa, El compañero y Un hombre valiente, de los libros Volvamos a los cuentos y Cuentos con espinas) y Mario González Feo (Yo y la larva).
Dicho animal acompaña al hombre en todos sus viajes solitarios por la noche; y en la versión de dos cadejos, el blanco lo protege y lo defiende contra los malos espíritus encarnados en el cadejo negro, color tenebroso que simboliza la muerte, o sea, el mal en todas sus manifestaciones.
México Leyendas de la Ciudad de México La Malinche Xtabay Chile Mitología chilena Mitología chilota Mitología mapuche Costa Rica Cadejos Cegua Leyendas costarricenses El Salvador y Guatemala Cipitío Siguanaba Justo Juez de la noche Enlaces en común Fantasma Leyenda Demonio La banshee es un ser de similares características en la mitología irlandesa.
Muchas de ellas surgen de la interacción de las creencias españolas con cuentos indígenas locales, propios de toda América Latina, que en Costa Rica tienen también su propia manifestación particular: la Llorona, la Cegua, el Cadejos, el Padre sin cabeza, la Carreta sin bueyes, la Tulevieja, el Viejo del monte, el Diablo Chingo, el fantasma del llano, el Cuijen (Pisuicas o Chamuko), la Bruja Zárate, las brujas de Escazú, los duendes, la Monja del Vaso, la Mona, el Micomalo, etc.
Al igual que en otros países, usualmente se manifiesta la existencia de dos cadejos, ambos de colores opuestos, uno de color negro y el otro de color blanco; creados por Dios y Satanás.
Se cree que cuida a aquellos que se embriagan y deambulan por las noches ayudándoles a encontrar el camino a casa o bien durmiendo cerca de ellos para evitar les roben o dañen. Las otras versiones refieren que este ser tiene tres diferentes cadejos, el negro, el blanco y el gris.
El blanco se asegura de que el sujeto que acompañaba el negro está a salvo. Los cadejos nunca se matan cuando se enfrentan a pesar de los encarnizados combates que libran en sus encuentros nocturnos.