cadí

(redireccionado de cadís)
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cadí

(Del ár. qadi, juez.)
s. m. DERECHO Juez, entre los turcos y musulmanes.
NOTA: En plural: cadíes

cadí

 
m. Entre musulmanes, juez que entiende en las causas civiles.
Traducciones

cadí

Kadi

cadí

Кади

cadí

Kadi

cadí

SM (Hist) → cadi
Ejemplos ?
Los moros serán juzgados en sus leyes y causas por su derecho tradicional, con parecer de sus cadís y jueces, que permanecerán en su puesto si son respetados por el pueblo y leales.
Todos los funcionarios y empleados de la administración nazarí, desde el rey hasta los siervos, pasando por los alcaides, cadís, meftís, caudillos, alguaciles y escuderos serán bien tratados y recibirán un sueldo justo por su trabajo.
Los moriscos de la Valldigna se reunían para practicar su religión en la mezquita de la Xara, que era también un lugar de enseñanza, de formalización de contratos y a menudo, la sede de justicia de los cadís.
Que el rey Abdilehi y sus alcaides, cadís, alfaquís, meftís, alguaciles, sabios, caudillos y escuderos, y todo el comun de la ciudad de Granada y del Albaicin y arrabales, y de la Alpujarra y otros lugares, serán respetados y bien tratados por sus altezas y ministros, y que su razón será oida y se les guardarán sus costumbres y ritos, y que á todos los alcaides y alfaquís les dejarán cobrar sus rentas y gozar de sus preeminencias y libertades, como lo tienen de costumbre y es justo que se les guarde.
ratado de Granada 1492 fue un tratado de paz entre los, y el ultimo Primeramente, que el rey moro y los alcaides y alfaquís, cadís...
Que sus altezas mandarán que en ningun tiempo se tomen al rey Ahí Abdilehi ni á los alcaides, cadís, meftís, caudillos, alguaciles ni escuderos las bestias de carga ni los criados para ningun servicio, si no fuere con su voluntad, pagándoles sus jornales justamente.
Que sus altezas y sus sucesores para siempre jamás dejarán vivir al rey Abí Abdilehi y á sus alcaides, cadís, meftís, alguaciles, caudillos y hombres buenos y á todo el comun, chicos y grandes, en su ley, y no les consentirán quitar sus mezquitas ni sus torres ni los almuedanes, ni les tocarán en los habices y rentas que tienen para ellas, ni les perturbarán los usos y costumbres en que están.
Que los pleitos que ocurrieren entre los moros serán juzgados por su ley y xara, que dicen de la Zuna, y por sus cadís y jueces, como lo tienen de costumbre, y que si el pleito fuere entre cristiano y moro, el juicio dél sea por alcalde cristiano y cadí moro, porque las partes no se puedan quejar de la sentencia.
Que siendo entregadas las fortalezas, sus altezas y el príncipe don Juan, su hijo, por sí y por los reyes sus sucesores, recibirán por sus vasallos naturales, debajo de su palabra, seguro y amparo real, al rey Abí Abdilehi, y á los alcaides, cadís...
Que sus altezas mandarán guardar las costumbres que tienen los moros en lo de las herencias, y que en lo tocante á ellas serán jueces sus cadís.
Que los moros sean juzgados en sus leyes y causas por el derecho del xara que tienen costumbre de guardar, con parecer de sus cadís y jueces.
El gobierno mantuvo en este período de 15 a 20 corsarios, misma cantidad de los cuales estuvieron vinculados con compañías o particulares —entre los que se encontraba, a veces, a personajes en altos cargos, como el guardia del sello Sidi Mustapha Khodja o los cadís de Bizerta, Sfax o Ghar El Melh— y que entregaban al gobierno un porcentaje de todas sus capturas, las cuales incluían esclavos cristianos.