cadí

(redireccionado de cadíes)
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cadí

(Del ár. qadi, juez.)
s. m. DERECHO Juez, entre los turcos y musulmanes.
NOTA: En plural: cadíes

cadí

 
m. Entre musulmanes, juez que entiende en las causas civiles.
Traducciones

cadí

Kadi

cadí

Кади

cadí

Kadi

cadí

SM (Hist) → cadi
Ejemplos ?
Aríb de Córdoba, secretario de al-Hakam II, escribió una Crónica de su gobierno, y en el mismo reinado Muhammad al-Jusaní (muerto en 361/971) el Kitáb al-qudá bi-Qurtuba, historia de los cadíes (jueces) de Córdoba.
Tras desempeñar el cargo de visir en la corte de Abdel Aziz, Ma'n Ibn Sumadih fue enviado en 1038 a Granada para intentar convencer a su rey, Badis Ibn Habbus, de que eliminase a todos los visires y cadíes de Zuhayr, en especial al visir Ahmed Ibn Abbas, principal promotor de la guerra entre Almería y Granada.
El elemento fundamental fue el nombramiento de jueces o cadíes; la justicia se administraba según los preceptos religiosos y siempre en nombre del califa.
Los administradores tradicionales de la justicia islámica, los cadíes, fueron puestos en la nómina francesa sin supervisión, y los nombramientos administrativos de los jefes estaban sujetos a la aprobación de la tradicional jamaa.
Política religiosa y social Nombró a cadíes de diversas tendencias suníes en Córdoba, en parte como medida para limitar la supremacía de la escuela malikí en la política nacional que, sin embargo, defendió en momentos de crisis.
La abundancia de topónimos derivados del árabe Turrux en Andalucía —principalmente en las provincias de Málaga y Granada— ha propiciado que varias ciudades hayan sido señaladas equivocadamente como cuna del militar andalusí. Algunos amiríes habían desempeñado funciones de cadíes y de juristas.
El nuevo gobierno fue investido de mayores poderes que los anteriores: reclutó las tropas que le eran necesarias para mantener la paz y para prepararse ante eventuales guerras, designó a los funcionarios del Estado, los cadíes, etc.
El resentimiento contra Boabdil repuso a su padre en el trono de Granada y le valió una fatwa o condena por un tribunal compuesto de los más prestigiosos cadíes, muftíes, imanes y profesores el 17 de octubre de 1483, que a pesar de citar gravísimas consecuencias fundamentadas en el Corán, también dejó prudentemente un margen para la reconciliación: Si hasta entonces, los dos primeros años de la Guerra de Granada habían sido no muy distintos a la forma medieval de la guerra, en adelante, el ataque cristiano adquirió una intensidad y continuidad que demostraban la voluntad de suprimir definitivamente la existencia independiente del reino de Granada.
Abd al-Barr es autor de una obra valiosa sobre biografías de alfaquíes y cadíes de al-Ándalus, llamada Kitáb al-qudá, de indudable entidad según podemos deducir a partir de los fragmentos reproducidos en otras fuentes y, especialmente, en el Muqtabis de Ibn Hayyán.
Sólo entonces vuelven a aparecer sus textos, aunque ya fragmentados. Ibn Hayyán recoge, de forma extensa, citas textuales de la obra de Ibn Abd al-Barr sobre los cadíes de Abd al-Rahmán II.
El nombramiento de los cadíes era una prerrogativa exclusiva de los soberanos, que los nombraban al igual que a sus visires y secretarios.
Los cadíes contaban con gran respeto entre la población, ya que eran los encargados de mantener el orden e impartir justicia, y el monarca pocas veces se atrevía a quebrar sus sentencias.