cadáver

(redireccionado de cadáveres)
También se encuentra en: Sinónimos.

cadáver

s. m. Cuerpo sin vida humano o de cualquier animal el cadáver estaba sepultado en el hormigón.

cadáver

 
m. Cuerpo muerto.

cadáver

(ka'ðaβeɾ)
sustantivo masculino
cuerpo muerto El cadáver estaba en la morgue.
Sinónimos

cadáver

sustantivo masculino
restos, restos mortales, difunto, muerto, fiambre (col.).
Todos los sinónimos se refieren a cadáveres humanos.

cadáver:

muertofallecido, fiambre, occiso, restos, cenizas, difunto, despojos,
Traducciones

cadáver

lyk

cadáver

cadàver

cadáver

Leiche, Kadaver

cadáver

kadavro

cadáver

ruumis

cadáver

cadavre

cadáver

גוויה, גופה

cadáver

bangkai, mayat

cadáver

cadaver

cadáver

lijk, kadaver, kreng

cadáver

as, kadaver, lik

cadáver

труп

cadáver

salma, cadavere

cadáver

جُثَّة

cadáver

mrtvola

cadáver

lig

cadáver

πτώμα

cadáver

leš

cadáver

死体

cadáver

시체

cadáver

lik

cadáver

trup

cadáver

ซากศพ

cadáver

ceset

cadáver

xác chết

cadáver

尸体

cadáver

屍體

cadáver

SM [de persona] → (dead) body, corpse; [de animal] → body, carcass
¡sobre mi cadáver!; ¡por encima de mi cadáver!over my dead body!
ingresó cadáverhe was dead on arrival (at hospital)
cadáver en el armario (fig) → skeleton in the cupboard

cadáver

m cadaver, corpse
Ejemplos ?
Los cadáveres no podrán ser incinerados más que si imperiosas razones de higiene o la religión del fallecido lo requieren, o si éste expresó tal deseo.
Incumbirá a la Potencia que controle el territorio, si es Parte en el Convenio, cuidar dichas tumbas y registrar todo traslado ulterior de los cadáveres.
Una casa que no había sido quemada contenía 26 cuerpos hacinados y, arriba en el cerro, en la batería, los cadáveres yacían por montones.
Había una gran revolución en la atmósfera, los vientos soplaban en sentido contrario unos de otros, las ramas y gajos de los árboles desprendidos por la furia del huracán cruzaban los aires, cada trueno parecía que partía los cielos, y abría bocas cavernosas en la superficie de la tierra; las plantas olorosas que tapizaban la deliciosa costa del Paraná habían perdido su precioso color de verdura, el césped estaba teñido de sangre. El cacique tropezaba con cadáveres.
Los campos de batalla de la Revolución se cubrieron con cadáveres de campesinos que reclamaban un pedazo de tierra en propiedad que los librara de la explotación y de la miseria.
Los políticos oportunistas e hipócritas quienes quieren cubrir su cobardia y su interés egoísta con los encajes de una civilización que desconocen, haciendo alarde de sensiblería y de histerismo creen sentar plaza de hermanos; cuando en realidad se encuentran moralmente al nivel de tres animales inferiores: la hiena, el cocodrilo y el ratón; porque les gusta comer cadáveres, porque lloran y porque son el azote de los graneros públicos.
Ulúa, ese Vitelio de coralinas rocas emergido en la orilla del Atlántico, que devora vidas preciosas, sin más tregua que el tiempo que se toma para vomitar cadáveres, siente escaparse de su vientre ahíto de sacrificios el vaho de un martirio que latiguea las carnes mancilladas de una República (?) que todavía tiene en su frente sumisiones y en sus labios plegarias para la Bestia que lo estruja.
Las investigaciones y los enjuiciamientos utilizan todo material documental que guarda relación con el asunto investigado: expedientes gubernamentales (especialmente de las instituciones militares, policiales y de seguridad, abiertos o encubiertos); los expedientes de ONG y organizaciones internacionales; los de iglesias y empresas, bancos, escuelas, hospitales y depósitos de cadáveres; copias de emisiones de radio y televisión; y expedientes de medios de comunicación estatales.
Pero era en las horas de sol, en aquel mar de cristal azul, viendo allá bajo, a través de fantástica transparencia, las rocas amarillas con sus hierbajos puntiagudos como ramos de coral verde, las conchas de color rosa, las estrellas de nácar, las flores luminosas de pétalos carnosos estremeciéndose al ser rozados por el vientre de plata de los peces; y ahora estaba en un mar de tinta, perdido en la oscuridad, agobiado por sus ropas, teniendo bajo sus pies ¡quién sabe cuántos barcos destrozados, cuántos cadáveres descarnados por los peces feroces!
En caso de destrucción o violación de sepulcros, para robar las cajas mortuorias, los objetos encerrados con los cadáveres, o el cadáver mismo, la pena será de prisión de tres a cinco años.
Y que en el momento decisivo no sir- vieron de estorbo sino que se batieron como leonas, lo com- prueban los quince cadáveres de cochabambinas que el 27 de Mayo de 1812 quedaron en las alturas de San Sebastián.
En aquel momento sopla el viento con una horrible impetuosidad: toman incremento las llamas, los truenos conmueven los cimientos de las habitaciones; los españoles que no han sido muertos, se levantan despavoridos, ven la sala de armas ardiendo, sus compañeros muertos o heridos; quieren tomar sus fusiles, y sólo tropiezan con cadáveres, se resbalan en la sangre de sus hermanos, y caen muertos por las flechas de los indios.