Ejemplos ?
En la vía láctea queda el grueso del rodeo; pero las siete cabritas han hecho "punta" y cuatro tordillas se alejan en cruz hacia el sur.
El muy bribón suele disfrazarse, pero lo conoceréis enseguida por su bronca voz y sus negras patas. Las cabritas respondieron: - Tendremos mucho cuidado, madrecita.
Soy vuestra madre, que estoy de vuelta y os traigo algo para cada una. Pero las cabritas comprendieron, por lo rudo de la voz, que era el lobo.
Ello cuando dispuso, de Júpiter el hijo desde el paterno recinto salta a las tierras; allí su cobertor se quitó y depuso sus alas, y solamente la vara retuvo: 675 con ella lleva, como pastor, por desviados campos unas cabritas que mientras venía había abducido, y con unas ensambladas avenas canta.
Pero el lobo había puesto una negra pata en la ventana, y al verla las cabritas, exclamaron: - No, no te abriremos; nuestra madre no tiene las patas negras como tú.
Volvió el rufián por tercera vez a la puerta y, llamando, dijo: - Abrid, pequeñas; es vuestra madrecita querida, que está de regreso y os trae buenas cosas del bosque. Las cabritas replicaron: - Enséñanos la pata; queremos asegurarnos de que eres nuestra madre.
- “¡Válgame Dios!” - pensó, - “¿si serán mis pobres hijitas, que se las ha merendado y que están vivas aún?” Y envió a la pequeña a casa, a toda prisa, en busca de tijeras, aguja e hilo. Abrió la panza al monstruo, y apenas había empezado a cortar cuando una de las cabritas asomó la cabeza.
Pero la cabra dijo: - Traedme ahora piedras; llenaremos con ellas la panza de esta condenada bestia, aprovechando que duerme. Las siete cabritas corrieron en busca de piedras y las fueron metiendo en la barriga, hasta que ya no cupieron más.
Mientras andaba, moviéndose de un lado a otro, los guijarros de su panza chocaban entre sí con gran ruido, por lo que exclamó: - ¿Qué será este ruido que suena en mi barriga? Creí que eran seis cabritas, mas ahora me parecen chinitas .
Que montes y peñas arranco. Las cabritas, que tenían su puerta muy bien atrancada, le respondieron desde dentro: -¡Ábrela, guapo!
Ocupa este un collado, en una barca se sienta otro combada y lleva los remos allí donde hace poco araba; aquel sobre los sembrados o las cúpulas de una sumergida villa 295 navega, este en lo alto un pez prende de un olmo; se fija en un verde prado, si la fortuna lo lleva, el ancla, o, a ellas sometidos, curvadas quillas trillan viñedos, y por donde ora gráciles cabritas grama arrancaban, ahora allí ponen sus cuerpos las deformes focas.
Un manantial había impoluto, de nítidas ondas argénteo, que ni los pastores ni sus cabritas pastadas en el monte habían tocado, u otro ganado, que ningún ave ni fiera había turbado ni caída de su árbol una rama; 410 grama había alrededor, a la que el próximo humor alimentaba, y una espesura que no había de tolerar que este lugar se templara por sol alguno.