cabra

(redireccionado de cabras)
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cabra

(Del lat. capra.)
1. s. f. ZOOLOGÍA Mamífero artiodáctilo que tiene cuernos huecos y torcidos hacia atrás, barbilla pilosa y cola corta.
2. s. f. pl. Tipo de manchas que salen en las piernas por haberse acercado mucho al fuego. cabrillas
3. s. f. Amér. JUEGOS Trampa hecha en los dados o en el dominó.
4. Chile Carruaje ligero de dos ruedas.
5. Chile coloquial Muchacha, chica joven.
6. cabra del almizcle ZOOLOGÍA Almizclero, rumiante.
7. cabra montés ZOOLOGÍA Especie de cabra con los cuernos retorcidos hacia atrás y hacia arriba y anillados transversalmente, y una barba larga y rala.
8. cargar o echar las cabras a una persona coloquial Echar la culpa a quien no la tiene.
9. estar como una cabra coloquial Estar loco, chiflado está como una cabra, no le hagas ni caso.
NOTA: Nombre científico: (Capra pyrenaica.)

cabra

 
f. zool. Nombre común de diferentes especies de mamíferos rumiantes bóvidos (gén. Capra), de cuerpo ligero y esbelto, cuernos arqueados hacia atrás y cola corta.
cabra doméstica Variedad que deriva de las especies salvajes, probablemente de C. hircus. Las razas se diferencian en la pigmentación y en el tipo de cornamenta.
cabra montés alpina (C. ibex) Mide aprox. 1,5 m de longitud y pesa unos 80 kg; tiene el pelaje de color gris rojizo y vive en la alta montaña europea.
cabra montés ibérica (C. pyrenaica) Especie endémica de los sistemas montañosos de la península Ibérica; debido al aislamiento de su hábitat, ha experimentado una notable diferenciación. Se distinguen al menos cuatro subespecies: C. pyrenaica pyrenaica, en los Pirineos; C. pyrenaica victoriae, en la sierra de Gredos; C. pyrenaica caprerae, en Sierra Morena, y C. pyrenaica hispanica, en las sierras litorales mediterráneas. Los machos pueden llegar a pesar hasta 110 kg y están provistos de una cornamenta muy desarrollada. Las hembras, más pequeñas, tienen un peso máximo de unos 40 kg y su cornamenta es mucho más reducida.
cabra salvaje (C. hircus) Especie considerada antecesora de las actuales cabras domésticas; tiene los cuernos abiertos, con una sola curvatura y anillos poco visibles; el pelaje es de color grisáceo. Vive en las montañas de Europa y Asia.
Estar alguien como una cabra.fam. Haber perdido la capacidad de razonar; obrar como un loco.
mil. Antigua máquina militar que servía para tirar piedras.

Cabra

 
Mun. de la prov. española de Córdoba; 20 744 h. Agricultura e ind. derivada.

cabra

('kaβɾa)
sustantivo femenino
zoología mamífero rumiante, doméstico o salvaje, con pezuñas y cuernos y muy ágil en el salto Vieron unas cabras saltando por los riscos.
Sinónimos
Traducciones

cabra

goat, doe

cabra

cabra

cabra

Ziege, Hausziege, Bokkie, Knurrhahn

cabra

kapro

cabra

chèvre

cabra

עז

cabra

capra, zeba

cabra

やぎ, ヤギ

cabra

capra

cabra

geit

cabra

geit

cabra

bode, cabra

cabra

get

cabra

koza

cabra

ged

cabra

vuohi

cabra

koza

cabra

염소

cabra

koza

cabra

แพะ

cabra

keçi

cabra

con dê

cabra

山羊

cabra

山羊

cabra

SF
1. (Zool) → goat; (= hembra) → nanny goat, she-goat; (= almizclero) → musk deer
estar como una cabrato be crazy
la cabra siempre tira al montea leopard does not change its spots, what's bred in the bone will out in the flesh
cabra montésSpanish ibex
2. (LAm) (= truco) → trick, swindle; (= dado) → loaded dice
3. (Cono Sur) (= carro) → light carriage; [de carpintero] → sawhorse, sawbuck (EEUU)
4. (Cono Sur) (= niña) → little girl
5. (= moto) → motorbike
V tb cabro

cabra

f. goat;
leche de ______ milk.

cabra

f goat
Ejemplos ?
Su gente tras la enseña engalanada con no menor fiereza se despliega, como leones van o tigres fieros al asalto de cabras y carneros.
Es capaz de aumentar el ganado en los establos junto con Hermes, y en cuanto a las manadas de bueyes, los extensos rebaños de cabras y las majadas de lanudas ovejas, si así lo desea en su corazón, multiplica los pequeños y disminuye los numerosos.
Y, mientras que tiramos las cortinas y tiendas en aquel lugar alzamos, dispusimos los fuegos y cocinas y mesas con manteles preparamos, corría el rey las selvas convecinas a la busca de cabras o de gamos; trayendo a dos criados a su zaga, para que el porte del carcaj se haga.
Juzgad si el corazón pudo estar quedo cuando escuchó que el Ogro regresaba, cuando aquel rostro criminal y acedo vio cerca ya de la enriscada cava; pero más pudo la piedad que el miedo, juzgad si ardía o si fingiendo amaba. Arriba el Ogro y alza al fin la piedra; entra entre cabras él, y no se arredra.
Verás entonces prados, y cabañas cubiertas por olmos y laureles y mirto y madre-selva; verás espesos montes, caminos y veredas bajo toldos de verde, fragante, inculta yerba; verás montañas, cerros y dilatadas sierras; robustos, viejos troncos y ramas que se quiebran al peso del follaje; mantos de rica hiedra cubriendo de las ruinas la desnudez escueta; hondos, negros abismos do pavoroso suena el murmurante arroyo que fue por la pradera; verás valles risueños y ríos y florestas, y el humo que, tranquilo, en espiral se eleva, y cabras y terneros y alondras...
Pasan las yuntas de bueyes y los rebaños de moruecos, y las cabras saltarinas, y las cargoneras del valle, y los campesinos de la vega, y los cadíes envueltos en sus magníficos albornoces escarlatas, con los bordes revestidos de una trencilla de oro, cantan los muecines a la hora eterna el pregón de la oración, y hace bailar el buñuelero sus buñuelos en la sartén, y Abdalá el Ladrón está allí, sentado sobre su polvorienta esterilla amarilla, repitiéndose por milésima vez.
Ítem, se ordena y manda que no se consienta andar por las calles cabras, carneros ni otro ganado alguno, so pena de que por cada una cabeza que pagará su dueño un real de pena por el daño que se hacen en la Ciudad.
El indígena raciocina que, para cultivar una fanegada de terreno y aumentar su rebaño de cabras, no ha tenido necesi- dad de saber leer y escribir, que su hijo debe seguir su ejem- plo, y que más provecho saca éste ayudándolo en sus labores agrícolas, que pasándose las horas muertas deletreando el si- labario y haciendo palotes.
En sillas de posta, bajo cortinillas de seda azul, se sube al paso por caminos escarpados, escuchando la canción del postillón, que se repite en la montaña con las campanillas de las cabras y el sordo rumor de, la cascada.
Las vacas de leche, de monótono cencerreo, husmeaban sus ruedas; las cabras, asustadas por el rocín, apartábanse sonando sus campanillas y balanceando sus pesadas ubres; las comadres, apoyadas en sus escobas, miraban con curiosidad aquellas ventanillas cerradas, y hasta un municipal sonrió maliciosamente, señalándola a unos vecinos.
Los barones y las baronesas se disputaban el honor de visitarla: el gobernador no daba orden sin saber si le parecía bien: no había en todo el país quien tuviera un castillo más opulento, ni coches con más oro, ni caballos más finos. Sus vacas eran inglesas, sus perros de San Bernardo, sus gallinas de Guinea, sus faisanes de Terán, sus cabras eran suizas.
El cumplimiento de las obligaciones gubernamentales han sido escasas, y este ha sido el motivo para que Santa Rosa lamente por mucho tiempo la falta de una vía buena para comunicarse con los pueblos del sur. Con los pueblos del Cantón Zaruma se han venido comunicando con un camino de herradura, llamado con sarcasmo sendera de cabras.