cabestrero

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cabestrero, a

1. s. OFICIOS Y PROFESIONES Persona que hace o vende cabestros y otros artículos hechos de cáñamo.
2. GANADERÍA Persona que conduce las reses vacunas por medio de los cabestros.

cabestrero

 
m. El que hace o vende cabestros y otras obras de cáñamo.
Ejemplos ?
Desciende desde la calle del Mesón de Paredes hasta Embajadores, en el Lavapiés de Cabestreros y de la antigua parroquia de San Millán, en el desaparecido distrito municipal de la Inclusa.
Su carácter lo marcaba también la propia estructura del edificio: si el Laboratorio 1 se situaba en un espacio abierto con múltiples entradas y ventanas y con una gran puerta que daba al patio, el Laboratorio 2 utilizó como sede un edificio de viviendas situado en la plaza de Cabestreros que tenía como único acceso una pequeña puerta metálica, habitualmente cerrada.
La página web de esta segunda versión de El Laboratorio se puede visitar en: En la época del desalojo de esta etapa en Cabestreros, se hicieron dos páginas web de urgencia: El tercer laboratorio estuvo en un gran edificio de la calle Amparo, 103.
Como paradójicos ejemplos de ello pueden citarse: la fuente de Cabestreros y el hecho insólito de que se conservara en ella la única mención a la República que existe en un monumento público madrileño, ya que tales menciones fueron sistemáticamente eliminadas por el franquismo.
Fuera de la fábrica, durante la época de mayor esplendor, la particular atmósfera del oficio de cigarrera se respiraba literalmente en el aire promovido por la alta concentración de trabajadoras que vivían en los barrios de Lavapiés, Huerta del Bayo y Cabestreros, entre otros, alojándose, mayoritariamente, en corralas o patios de corredor y compartiendo con el resto de sus vecinos escenarios y espacios de sociabilidad tan populares como la Fuentecilla), el lavadero, el mercado, los merenderos, etc.
de Madrid, reuniéndola con las calles aledañas del Tribulete, Dos Hermanas, Del Oso, Cabestreros y De los Abades, dijo de ellas que más allá de ser "todas bastante rectas, desahogadas y con un regular caserío" (...) resultan "absolutamente desnudas de interés artístico e histórico".
Con cierto protagonismo, compartido con otras antiguas calles de Lavapiés, la calle de Cabestreros aparece acompañando ese amplio conjunto de manifestaciones que desde la literatura, la música y el folclore han grabado la memoria de -dicho con palabras de Mesonero- "las clases más humildes de nuestra población matritense, adoctrinándola con su ingenio y travesura, despertando su natural sagacidad, su desenfado y arrogancia, fueron parte a formar en los Manolos madrileños un carácter marcado, un tipo original y especialísimo, aunque compuesto de la gracia y de la jactancia andaluzas, de la viveza valenciana y de la seriedad y entonamiento castellanos".
Al ser una finca cuya entrada de carruajes al patio, situado en cota más baja que la calle del Oso, debía hacerse precisamente por la calle de Cabestreros, el conjunto de las dos fincas actuales cobra especial relevancia y debería tratarse con sumo cuidado, e incluso debería revisarse al alza el valor estructural asignado a la casa de Oso, 19, que guarda su configuración original, portada de piedra labrada en puntas de diamante, portalón y escalera, y patio característico con galerías de madera".
Con este rótulo se bautizó a comienzos del siglo XXI un espacio urbano junto a la republicana fuente de Cabestreros, frente a la embocadura de la calle de los Cabestreros en su intersección con Mesón de Paredes, y tras ser demolidos los restos del convento de Santa Catalina (instalado en 1824 en el antiguo Palacio de los Condes de Torres, edificio propiedad del duque de Medinaceli).
En enero de 2014, el pleno de dicho ayuntamiento aprobó por unanimidad otorgar el nombre de ese espacio al líder sudafricano Nelson Mandela. Cabestreros Cabestreros
Relata Pedro de Répide que el gremio de cabestreros de Madrid compró en esta barriada terrenos para hacerle a su patrón, san Antonio Abad, una capilla en la primitiva iglesia de San Cayetano.
Hacían también procesión con representación de las tentaciones que tuvo el santo anacoreta en el desierto, llevando la imagen de Antón por la calle de Embajadores hasta el Rastro, donde estaban los corrales y cochineras del ganado de cerda, y regresando luego al ferial de Cabestreros para la función de pólvora, el baile y las libaciones.