Ejemplos ?
Dioniso, el de dorados cabellos, a la rubia Ariadna hija de Minos la hizo su floreciente esposa; y la convirtió en inmortal y exenta de vejez el Cronión.
Adorables y divinas hijas nacieron en el ponto estéril de Nereo y Doris de hermosos cabellos hija del Océano río perfecto...
¡Ved! Las hormigas se reúnen, llegan en multitud, traen de todas partes sus cabellos, sus uñas. He aquí lo que hemos hecho”, se dijeron unos a otros.
¡El rostro era de una belleza extraordinaria! ¡Qué ojos tan radiantes..., qué altiva nariz griega..., qué abundantes y negros cabellos!
Su frente era muy blanca, su mejilla honda, muy honda; sus cabellos canos; de ébano y oro -excelsa maravilla- columpiaba una cítara en sus manos.
Y Enid y yo, con un ligero vértigo por este juego, sentíamos aún el roce de los cabellos de Duncan que habían llegado a rozarnos.
Ésta parió a la veloz Iris y a las Harpías de hermosos cabellos, Aelo y Ocípeta, que con sus rápidas alas compiten con las ráfagas de los vientos y con las aves; pues ya se lanzaban por los aires.
Y diciendo esto apoyó una mano en una de las ramas de los árboles inmediatos, cruzo una pierna sobre otra y quedose mirando, como sumido en delicioso éxtasis, a la mujer amada, que, hundiendo entre las flores su semblante de raso para mejor aspirar sus perfumes, brillaba toda bañada por los rayos del sol que convertía sus blandos cabellos en áureo y en sedoso y en resplandeciente remolino.
No sé a dónde, a un palco cualquiera de nuestra izquierda. Pero una noche noté, lo sentí en la raíz de los cabellos, que los ojos se estaban volviendo hacia nosotros.
Más el Crónida y los demás dioses inmortales que concibió Rea de hermosos cabellos en abrazo con Cronos, de nuevo los condujeron a la luz según las indicaciones de Gea.
Sobre su frente arremolinábanse los encrespados y brillantísimos cabellos, que desbordábanse en brilladores bucles sobre sus sienes y se retorcían en relucientes vedijas sobre la nuca y amenazaban, al desatarse, inundar la espalda como un torrente de rizos.
(...Era su rubia cabellera como el ala de un ave que fuese una quimera...) Se han deshojado los rosales mustios y fatigados (...Oh sus manos liliales cuyos dedos cansados deshojan los males...) Y dijeron las hadas: "Tus dorados cabellos serán aúreo manojo del celeste trigal; en tus ojos pondremos zafirinos destellos, en tus ojos azules tendrás todo el Ideal." La brisa viene leve y nemorosa rizando el agua muerta del pantano y un surtidor romántico y lejano desata una elegía dolorosa.