caballeresco

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caballeresco, a

1. adj. Que es propio de caballeros modales caballerescos. cortés
2. HISTORIA De la caballería medieval torneo caballeresco.
3. LITERATURA Se refiere al libro o composición que narra las aventuras de los caballeros andantes novela caballeresca; romance caballeresco.

caballeresco, -ca

 
adj. Propio de caballero.
Perteneciente o relativo a la caballería medieval.
Díc. del libro y composición que narra las empresas de los caballeros andantes.

caballeresco, -ca

(kaβaλe'ɾesko, -ka)
abreviación
1. historia relacionado con la caballería medieval luchas caballerescas, torneo caballeresco
2. literatura que cuenta aventuras de caballeros andantes novelas caballerescas
3. que tiene modales propios de los caballeros La atraparon sus modales caballerescos.
Traducciones

caballeresco

chivalric, noble

caballeresco

cavalleresco

caballeresco

侠义

caballeresco

俠義

caballeresco

ADJ
1. (Hist) → knightly, chivalric
literatura caballerescachivalresque literature, books of chivalry
orden caballerescaorder of chivalry
2. [sentimiento] → fine, noble; [carácter] → gentlemanly, noble; [conducta] → chivalrous
Ejemplos ?
Jamás parece tan admirable el valor como cuando está sometido a códigos caballerescos, porque sólo así surge esencialmente humano.
Estas reflexiones hacía yo casualmente no hace muchos días, cuando se presentó en mi casa un extranjero de éstos que, en buena o en mala parte, han de tener siempre de nuestro país una idea exagerada e hiperbólica, de éstos que, o creen que los hombres aquí son todavía los espléndidos, francos, generosos y caballerescos seres de hace dos siglos...
Habilísimos maestros en artes bélicas, musicales y venatorias fueron llamados de lejanas tierras, para adiestrarlo en tan caballerescos ramos.
Apasionadamente enamorada del gentil caballero don Jaime, venido de Aragón a ponerse al servicio del conde, y muy señalado ya por su habilidad y su brío en todos los ejercicios caballerescos, por sus notables proezas y, hasta por su talento y maestría en el gay saber, el conde no tuvo que oponer razón alguna contra la boda, y consintió en que don Jaime y doña Mencía se casasen, dando en dote a la doncella el dominio y la alcaidía del castillo de que voy hablando.
Sus discreciones le parecían frialdades, simplezas sus enigmas, arrogancia sus rendimientos y vanidad o codicia de sus riquezas el amor que le mostraban. Apenas se dignaba mirar sus ejercicios caballerescos, ni oír sus serenatas, ni sonreír agradecida a sus versos de amor.
Por eso, en la práctica están siempre dispuestos a tomar parte en todas las violencias y represiones contra la clase obrera, y en la prosaica realidad se resignan, pese a todas las retóricas ampulosas, a recolectar también los huevos de oro y a trocar la nobleza, el amor y el honor caballerescos por el vil tráfico en lana, remolacha y aguardiente.
Cincuenta novicios había en la abadía de continuo. Y todos, salvo en las horas consagradas a ejercicios caballerescos, vestían el hábito de la orden.
Descendía de los Van Winkle que tanto se distinguieron en los caballerescos días de Pedro Stuyvesant y que le acompañaron en el sitio de Fuerte Cristina.
Era lindo verlo trabajar: bravo como él solo, sin vacilar, buscaba camorra a los padrillos más antiguos de la estancia, metiendo por todo el campo un continuo retumbar de correrías locas, con relinchos y ruidos de combates homéricos, todo por apoderarse, muchas veces, de alguna yegua medio deshecha, con la cual, desde lejos y quién sabe cómo, se había relinchado, sin ver que los caballerescos ademanes del contrario, prodigados como para detenerla, eran de pura forma y para disimular su perfecta conformidad con que ella se fuera.
Sólo mucho después intentó expresarse por medio de la pluma y del veneno. Antes de llegar a eso, novelas, sueños juveniles y caballerescos lo llevaron a la vida militar e ingresó como guadsman.
El fin con que compuso el suyo no existe: la lectura de los libros caballerescos no embebece a cuerdos ni a locos, a entendidos ni a ignorantes, a juiciosos ni a fantásticos: estando el mal extirpado, el remedio no tiene objeto, y el doctor que lo propina viene a curar en lo sano.
He cumplido a usted mi palabra de entregarle a su negro, y puede llevárselo, que bien castigado va para no repetir la insolencia que con un general tuvo. ¡Dios mío! ¿Habrás roto el molde en que hiciste hombres tan caballerescos como don Jerónimo Valdés?