Ejemplos ?
6 Y estaban allí seis tinajuelas de piedra para agua, conforme á la purificación de los Judíos, que cabían en cada una dos ó tres cántaros.
26 El grueso del mar era de un palmo, y su labio era labrado como el labio de un cáliz, ó de flor de lis: y cabían en él dos mil batos.
--¡En el agua, naturalmente! --contestó la oveja, metiéndose unas cuantas agujas en el pelo, pues ya no le cabían en las manos. --¡Plumea, te digo!
XIV El quinto planeta era muy curioso. Era el más pequeño de todos, pues apenas cabían en él un farol y el farolero que lo habitaba.
No he dicho restos mortales, porque no tengo noticias de que su excelencia pudiera dejarlos inmortales, y, por consiguiente, sobra el término diferencial; llegó la hora; el momento supremo; la salida del cadáver; los carruajes de los invitados no cabían en la espaciosa calle; a la mitad de ellos les había sido preciso colocarse en las inmediatas, formando grupos animados por el pataleo de los caballos, el jurar de los cocheros, las voces de los amos que los buscaban y el abrir y cerrar de las portezuelas.
¡No dejan a uno en paz! -exclamaban las madres, y no cabían en sí de orgullo maternal. Pero al escarabajo le disgustaba aquella familiaridad, y preguntó si por casualidad no había un estercolero por las inmediaciones.
Y no era eso lo peor: lo peor era que coincidían en gustos, en preferencias que les hacían muchas veces incompatibles. No cabían los dos en el balneario.
Desde adentro hacia el centro de la plaza, rebozaba una turba de huelguistas que no cabían en el interior de la escuela i que en apretada masa cubría su entrada i frente.
En dicho régimen cabían dos maneras de actuar para los objetivos que interesen a la comunidad: ésta que acabamos de considerar y que podríamos llamar provisoriamente de sufragio calificado y la de las democracias antiguas directas y absolutas, que se realizaban en circunstancias especiales, en “Cabildos Abiertos”.
Su hija se va de la casa, un amigo quedó de pasar por ella, mismo que nunca llegó, llamaron a un taxi, el taxi era pequeño, no le cabían las maletas, Luis se ofreció a llevarla en el Galaxie, le ayudó a subir las maletas al departamento, cuando llegaron Manuel observó la cara de su amiga al ver la cantidad de maletas que traía su hija, sonrió.
Entretejía Juanito mil amorosas aventuras...; pero el círculo de su acción era necesariamente reducido; lo limitaban las paredes de las últimas casas de Montañosa. No cabían allí extraordinarios y novelescos sucesos; todo era chico y, por decirlo así, rutinario.
Y el cazador, encarnizado, con gesto cruel, con boca irónica, seguía cortando, cortando, y la blancura del hueso se descubría, y en el platillo no cabían más despojos, y el arroyo era ya púrpura viva, que el prado bebía sediento.