cóncavo


También se encuentra en: Sinónimos.

cóncavo, a

(Del lat. concavus < cum, con + cavus, hueco.)
1. adj. GEOMETRÍA Que tiene la superficie más deprimida en el centro, respecto del punto desde el que se mira.
2. s. m. Parte o sitio que tiene la superficie cóncava. concavidad

cóncavo, -va

 
adj. geom. Díc. de lo que tiene, respecto del que mira, la superficie más deprimida en el centro que por las orillas.

cóncavo, -va

('koŋkaβo, -βa)
abreviación
geometría que tiene la superficie más hundida en el centro respecto de los bordes plato cóncavo, ángulo cóncavo
Sinónimos

cóncavo

, cóncava
Traducciones

cóncavo

concave

cóncavo

konkav

cóncavo

κοίλος

cóncavo

concave

cóncavo

cóncavo

cóncavo

konkávní

cóncavo

오목

cóncavo

konkav

cóncavo

A. ADJconcave
B. SMhollow, cavity

cóncavo -va

adj concave
Ejemplos ?
Espuma -surtidor, torrente, cascada-, que en lo cóncavo de la onda teje anchos exágonos irregulares cuyas cintas tiemblan como sobre una piel, o que adelgaza sus filamentos lívidos en un encaje de sutileza infinitesimal, o se desvanece en verde bruma submarina, o se curva en gasa que se deshace al viento, o se retuerce en largas volutas de humo líquido, o finge, a los oblicuos rayos del sol, la red de púrpura que inyectara el ojo enorme de un monstruo...
Mas en tanto el viento arrecia, revienta el cóncavo trueno, y se desgaja de lleno el espantoso turbión; la calle se inunda en agua, la noche cierra, y los hombres invocan los santos nombres con miedo en el corazón.
Y si en el hombre se robustece esta imagen, hasta el extremo de que las demás imágenes o formas se desvanezcan ante aquélla, quedando sola y consumiendo la majestad de sus esplendores todo cuanto la misma alcanza, entonces viene el hombre a ser algo así como el espejo cóncavo que incendia todos los demás objetos en el ejemplo anterior.
En Sevilla, pues, y en una noche azulada de aquéllas en que la luna derrama tranquila claridad trémula, y en lo cóncavo del aire resplandecen las estrellas, y más allá con más brillo los luceros reverberan; en una de aquellas noches en que todo se presenta blanco, pacífico, hermoso, y que la mente embelesa, y los sentidos embriaga y el corazón enajena; noche de aventuras propia en mil trescientos sesenta (edad en que esto pasaba, si mi memoria no yerra), por la calle de la Sierpe, media noche siendo apenas, dos hombres en la ancha plaza con prisa y silencio se entran.
Entretanto huían las horas, y bajo las arcadas de cal y ladrillo la máquina inmóvil dejaba reposar sus miembros de hierro en la penumbra de los vastos departamentos; los cables, como los tentáculos de un pulpo, surgían estremecientes del pique hondísimo y enroscaban en la bobina sus flexibles y viscosos brazos; la maza humana apretada y compacta palpitaba y gemía como una res desangrada y moribunda, y arriba, por sobre la campiña inmensa, el sol, traspuesto ya el meridiano, continuaba lanzando los haces centelleantes de sus rayos tibios y una calma y serenidad celestes se desprendían del cóncavo espejo del cielo, azul y diáfano, que no empañaba una nube.
Cuando yo me contemplo colocado En la cima de un risco agigantado, Imagino que sirve a mi persona Todo el cóncavo cielo de corona.
No moderno artificio borró designios, bosquejó modelos, al cóncavo ajustando de los cielos el sublime edificio; 100 retamas sobre robre tu fábrica son pobre, do guarda, en vez de acero, la inocencia al cabrero más que el silbo al ganado.
Mas si trocado el desmayo en tempestad de su seno, estalla el cóncavo trueno que es la palabra del rayo, hiere al ombú de soslayo rojiza sierpe de llamas, que, calcinando sus ramas, serpea, corre y asciende, y en la alta copa desprende brillante lluvia de escamas.
Esto bajo el aire que ondulaba suavemente, de forma tal, que esas fantásticas construcciones del botánico azar parecían flotar en una atmósfera de oro, que tenía la lucidez vítrea de un cristal cóncavo, reteniendo en su esfericidad el profundo hedor de la tierra.
Y los ayes que exhala en su despecho el angustiado mozo, estremeciendo el cóncavo y estrecho y oscuro calabozo, llegan del carcelero hasta el oído, que a su voz suspirando estremecido compadece su afán desde su lecho.
Quedó aterrado el santo religioso Al pié de la vacía sepultura Mirando por el aire nebuloso Veloz huir la aparicion impura; Hasta que al cabo de terror transido Desfalleció sin voluntad ni aliento Y cayó sin sentido (198) Al desgarrarse airado el firmamento De un trueno con el cóncavo estampido.
¡Que halaguen tu brillante juventud! ¡Que corran entre danzas y festines Y sonidos del cóncavo laúd! Tras un sueño de amores en el suelo Recorriendo las arpas de Sión, Que te suban los ángeles al cielo, Que allí tienes tu patria y tu mansión.