célebre

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célebre

(Del lat. celeber, renombrado por el uso.)
adj. Que es muy famoso el célebre bandido. afamado, eximio, ilustre, insigne, famoso, popular desconocido

célebre

 
adj. Famoso.
Chistoso, festivo.

célebre

('θeleβɾe)
abreviación
desconocido que tiene fama o es muy conocido entre la gente un escritor célebre
Sinónimos

célebre

adjetivo
renombrado, famoso*, insigne, reputado, ilustre, glorioso, sonado, egregio*, nombrado, prominente.
Egregio se aplica a cosas o hechos.
Traducciones

célebre

famós

célebre

berühmt

célebre

famkonata

célebre

有名な

célebre

famosus

célebre

befaamd

célebre

sławny

célebre

célebre

célebre

著名

célebre

著名

célebre

slavný

célebre

kuuluisa

célebre

המפורסם

célebre

유명한

célebre

ADJfamous, celebrated, noted (por for)
Ejemplos ?
Creo que es innecesario repetir por milésima vez, en esta coyuntura, las palabras célebres de Bebel en el Congreso Socialista de Essen.
repetidamente a Madrid una colección de los retratos de los personajes célebres de la revolución francesa, y nunca pudo conseguirlos.
Circe, hija del Hiperiónida Helios, en abrazo con el intrépido Odiseo, concibió a Agrio y al intachable y poderoso Latino; también parió a Telégono por mediación de la dorada Afrodita. Éstos, muy lejos, al fondo de las islas sagradas, reinaban sobre los célebres Tirrenos.
Y era indudable que el dueño Conocia muchas tierras, Muchas distintas costumbres Y muchas gentes diversas. Porque en sus hojas se hallaban (217) Corolarios y advertencias De los sucesos mas célebres Que en las historias se cuentan.
Y uno de ellos, acaso rico de hacienda e instrucción no escaso, traía a su memoria de aquella poderosa Alejandría la magnífica historia que escrita en libros aprendió algun día; y vagaban sus ojos, y buscaban en vano sus deseos los confusos despojos del soberbio palacio que elevaron allí los Tolomeos: buscaban el espacio que ocupó el Hipodromo, y el Timonio y las célebres Agujas de la bella amorosa Cleopatra, y cien otros antiguos monumentos transformados o rotos a las manos del tiempo y de los árabes sangrientos.
Todos se volvieron devo- tos cumplidores del precepto dominical, empezando por el mi- niítro don Bernardo Monteagudo, cuya neurosis erótica (tan magistralmente descrita por el doctor Ramos Mejía en su de- licioso libro Neurosis célebres) llegó al colmo cuando conoció á María Abascal.
Era Sebastián Gaboto uno de los más célebres astrónomos venecianos; hombre de distinguido mérito, genio emprendedor y valor arrojado; el que cambió el nombre del río de Solís que le diera su ilustre descubridor, por el de Río de la Plata.
Siguiendo su ejemplo, del seno mismo de las ciencias y de las artes, fuentes de miles desórdenes, ese gran monarca, cuya gloria no hará sino adquirir de edad en edad nuevos resplandores, ha establecido esas célebres sociedades cargadas, a la vez que con el peligroso bagaje de los conocimientos humanos, con el del sagrado de las costumbres, por la atención que dedican a mantener en ellas toda la pureza y de exigirla en todos los miembros que reciben.
Tiene la casita una colección de retratos de los personajes más célebres de todo el mundo; y por separado una colección de hombres ilustres de América; y tiene también varios cuadros de grabados de objetos literarios y curiosos, como estados comparativos de las montañas del mundo, de los ríos, de la cronología de los pueblos, de su origen, del sistema del Dr.
uerido lector: Cuando los hombres célebres han escrito grandes obras, alguien se encarga de escribirles su biografía, pero generalmente como homenaje a su memoria.
Id, célebres escritos, de los cuales la ignorancia y rusticidad de nuestros padres no habían sido capaces, a acompañar a la morada de nuestros descendientes, esas obras más peligrosas aún, de donde se exhala la corrupción de las costumbres de nuestro siglo y transmitid juntos a los siglos venideros la historia fiel del progreso y de las ventajas de nuestras ciencias y de nuestras artes.
He allí la verdadera filosofía, contentémonos con ella, y sin envidiar la gloria de esos hombres célebres que se inmortalizan en la república de las letras, tratemos de colocar entre ellos y nosotros esta distinción gloriosa que se notaba en otros tiempos entre dos grandes pueblos: el uno sabía bien decir, el otro bien hacer.