cálido

(redireccionado de cálida)
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cálido, a

(Del lat. calidus.)
1. adj. Que es caliente o que da calor. caluroso frío
2. Que muestra afecto nos recibieron con una cálida acogida. caluroso
3. PINTURA Se aplica al colorido que muestra predominio del rojizo o del dorado.

cálido, -da

 
adj. Que da calor, porque está caliente o porque excita ardor en el organismo animal.
Que muestra afecto, que es agradable.
pint. Díc. del colorido en que predominan los matices dorados o rojizos.

cálido, -da

('kaliðo, -ða)
abreviación
1. frío que da calor ropa cálida
2.
que es agradable y de buen trato persona cálida
Sinónimos

cálido

, cálida
adjetivo
caliente, caluroso, caloroso, abrasador*, ardiente.
El adj. cálido es voz culta por su origen y empleo. Por esto se siente como más selecta y menos intensa; entre un clima cálido y un clima caluroso no hay más diferencia que la mayor distinción y menor intensidad del primer vocablo. A un orador puede premiársele con aplausos cálidos o calurosos, pero no calientes, porque caliente tiene un sentido más material y que se presta menos a las acepciones figuradas. En cambio, no se pediría agua cálida ni calurosa para afeitarse, sino caliente.
Traducciones

cálido

hot, warm

cálido

warm

cálido

chaud

cálido

חמים

cálido

caldo

cálido

cálido

cálido

ciepły

cálido

teplý

cálido

varm

cálido

lämmin

cálido

暖かい

cálido

따뜻한

cálido

ADJ (gen) → hot; [color, sonrisa] → warm; [aplausos] → enthusiastic
Ejemplos ?
El papel poroso hace una prenda de vestir tan cálida como lo sería una de lana, y muchísimo más ligera que la ropa que tenías vosotros.
ESTROFAS I En tu cálida andina comarca la esperanza es trigal compartido, que germina de un sol encendido que al Puyango lo aviva de añil.
Cuando entraba y salía, entraba y salía en nuestras almas un vasto rumor de ideales entusiasmos, una cálida ráfaga de esencial patriotismo y trascendente humanidad.
racias por tu cálida bienvenida querida Dilma; Pepe y querido amigo, compañero presidente de la República Bolivariana de Venezuela: en primer lugar, bienvenido; bienvenido a este lugar, el MERCOSUR, espacio en el cual durante tantos años quienes venimos trabajando para reconstruir lo que otros quisieron destruir, finalmente se incorpora la hermana República Bolivariana de Venezuela.
Siempre que entraba y la sorprendía como estaba en aquellos momentos, apenas velado el arrogante seno por la camisa llena de cintajos de colores vivos, al aire los recios brazos de piel cálida y suelto el cabello sobre las carnosas espaldas, siempre tenía para sus carnes duras y morenas, para su pecho de nodriza de la montaña, para su rostro de facciones duras y agitanadas, un borbotón de deseos en sus ojos garzos y pasionales y una frase acariciadora en los labios voluptuosos.
Y si en verdad alguno, con escalofrío de inquietud cuyo origen no alcanza a comprender, vuelve a veces la cabeza para ver lo que no puede, o siente un soplo helado que no se explica en la cálida atmósfera, nuestra presencia de intrusos no es nunca notada; pues preciso es advertir ahora que Enid y yo estamos muertos.
La franca, directa y cálida conversación sostenida con el distinguido Presidente del Perú, general Juan Velasco Alvarado, quien reiteró públicamente la solidaridad plena de su país con Chile ante los atentados que acabamos de denunciar ante ustedes; los acuerdos de CIPEC, que ya cité; y mi visita a México.
Al momento dejó de ser raro, pues todo el mundo miraba asombrado hacia arriba, habiendo sentido la impresión, más bien cálida, de otros goterones.
Los indicios de depósitos de carbón y la formación de arrecifes de coral en áreas cerca de Puyango durante el periodo Creático indican una temperatura cálida.
Acabarán por convencerse de que no soy una ladrona.» De pronto recordó que guardaba en el cesto de la ropa blanca algunas golosinas: fiel a sus costumbres de colegiala, solía meterse en el bolsillo, cuando estaba comiendo, algún pastelillo, algún melocotón, y llevárselos a su cuarto. La idea de que el ama lo habría descubierto la hizo ponerse colorada y sentir como una ola cálida por todo el cuerpo.
Cariño, ni chispa. Era señá Cipriana mujer de bien, pero de suma normalidad, sana y cálida de sangre. Se trató a sí misma de sosa.
Me arrojé sobre la cálida arena a la orilla del mar, como acostumbraba a hacerlo, y en un momento el aluvión de familiares asociaciones de ideas me había llevado tan completamente de regreso a mi antigua vida que todas las maravillas que me habían sucedido, cuando inmediatamente empecé a recordarlas, me parecían meramente como si soñase despierto, como tantas otras veces me había ocurrido anteriormente en este lugar de la costa.