Ejemplos ?
Proporcionar al trabajador habitación cómoda e higiénica, alimentación sana y suficiente y condiciones de trabajo que aseguren la vida y la salud; y III.
Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos.
No habíale caído mal del todo a Curro el palique del Matraca, y cuando éste hubo concluido, adoptó aquél postura más cómoda en la silla, se retorció con aire caviloso el imponentísimo bigote, y...
Ya tenemos la mar de cosas comprás: la cómoda, la mesa consola, una urna con su Virgen, dos floreros preciosísimos, una docena de sillas, dos cacerolas con baño de porcelana, diez cuadros con marcos doraos, qué sé yo, ¡la mar de cositas güenas!
Había nacido un día después que su hija, aunque muchos años antes, como es natural. Vinieron más regalos, entre ellos una silla de montar preciosa, cómoda y de gran valor, digna de un príncipe.
Era una cama con siete colchones, y un Cristo a la cabecera. Enfrente una gran cómoda panzuda, un tintero de cuerno encima de la cómoda, y en la punta del tintero un solideo.
-¿Entonces no le gusta su sonrisa? -Para ser franca, me agrada sonreírme de los que creen adivinarme… -¿Se siente cómoda en este célebre museo parisino, El Louvre?
Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénicas, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias.
Bruscamente, acaban de resolverse para el hombre tendido las divagaciones a largo plazo: Se está muriendo. Muerto. Puede considerarse muerto en su cómoda postura. Pero el hombre abre los ojos y mira.
Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan, su perfume unas violetas.
Los pesticidas fueron una solución cómoda para la lucha contra el hambre, ya que lograron abastecer las necesidades alimentarias demandadas, pero hoy por hoy, no solo se ha demostrado que no ha sido útil para disminuir el hambre del mundo, sino que su toxicidad está provocando daños irreparables en nuestros cuerpos, nuestros alimentos y en nuestros recursos medioambientales.
–No me tenga vuesa merced por tan ignorante –replicó Campuzano– que no entienda que si no es por milagro no pueden hablar los animales; que bien sé que si los tordos, picazas y papagayos hablan, no son s ino las palabras que aprenden y toman de memoria, y por tener la lengua estos animales cómoda para poder pronunciarlas; mas no por esto pueden hablar y responder con discurso concertado como estos perros hablaron.