cítara

(redireccionado de cítaras)

cítara

(Del lat. cithara < gr. kithara.)
s. f. MÚSICA Instrumento de cuerda de la antigua Grecia, formado por una caja de resonancia plana de madera y por varias cuerdas tensadas, que vibran al ser pulsadas con la púa.

cítara

 
f. mús. Ant. instrumento músico de cuerda parecido a la lira, pero de más dulce sonoridad.
Instrumento músico de cuerda, compuesto de una caja armónica llana, con una serie de cuerdas tendidas horizontalmente que se tocan con una púa.

cítara

('θitaɾa)
sustantivo femenino
música instrumento de cuerda semejante a la lira Una cítara tiene de veinte a treinta cuerdas.
Traducciones

cítara

zither

cítara

cithare

cítara

цитра

cítara

Zither

cítara

citer

cítara

cítara

cítara

cytra

cítara

citera

cítara

Sitra

cítara

ציתר

cítara

ツィター

cítara

cittra

cítara

SFzither
Ejemplos ?
¿Acaso la sombra le impedía disfrutar del ruido del agua, de la frescura de las enramadas, de los acordes de las cítaras, de los ojos de gacela y los labios de miel de las cautivas?
¡Este que traigo de la mano no es zurcidor de rimas, ni repetidor de viejos maestros, –que lo son porque a nadie repitieron, –ni decidor de amores, como aquellos que trocaron en mágicas cítaras el seno tenebroso de las traidoras góndolas de Italia, ni gemidor de oficio, como tantos que fuerzan a los hombres honrados a esconder sus pesares como culpas, y sus sagrados lamentos como pueriles futilezas!
unto a tus ríos, Babilonia altiva, nos sentamos, mezclando a su corriente, a su libre corriente fugitiva, un largo mar de nuestro lloro ardiente: y en vuestras ramas, sauces lloradores que pobláis las riberas, las resonantes cítaras colgamos con que en días mejores, a las orillas de los patrios ríos, nuestras dichas y triunfos celebramos.
Volverían los tiempos gloriosos, el triunfo de Jehová y, entre cánticos de alegría, el Templo daría cobijo, también como antaño, a las muchedumbres de las tribus, y el Arca sería otra vez llevada en apoteosis, al son de las chirimías y las cítaras, entre los clamores de gozo del pueblo delirante...
Porque aun todo lo que se dice aquí de los hombres que no son sus ciudadanos, se refiere con el objetó de que ella, con la comparación de sus contrarios, o aproveche ó salga victoriosa, aunque no todo lo que se dice sucedió debemos entender que tiene su significación propia, sino que, con las cosas que significan, se mezclan las que nada significan; pues aunque sólo con la reja se surca la tierra, para poderlo hacer son necesarias asimismo todas las demás partes del arado; y en las cítaras y semejantes instrumentos músicos aunque se acomodan sólo las cuerdas para tocar, sin embargo, para colocar las se ponen con ellas todas las demás cosas de que constan los instrumento músicos, los cuales no se tocan, sino se unen con las que tocadas suenan.
La sierra se ofrece llena de heridas cicatrizadas, o estremecida de agudos cauterios de luces blancas. Thamar estaba soñando pájaros en su garganta al son de panderos fríos y cítaras enlunadas.
Rosalía quedó en silencio, no convencida del todo; tras el acento jovial de su madre advertía ella una amargura honda y desalentadora; además, ella se veía por dentro; antojábasele asistir a un tristísimo espectáculo, al desmoronamiento de un edificio; antojábasele que su interior era una vivienda en la que empezaba a caer tabiques, techumbres, pilares, cítaras, y en la que en breve no quedaría nada en pie.
555 Pintadas aves, cítaras de pluma, coronaban la bárbara capilla, mientras el arroyuelo para oílla hace de blanca espuma tantas orejas cuantas guijas lava, 560 de donde es fuente a donde arroyo acaba.
-¡No se nos cobre la cuenta de la iniquidad! Como un soplo, una voz que parecía son de cítaras y arpas, les acarició el oído: -No temáis.
os sentamos orillas de los ríos que undosos riegan la ciudad de Belo, y a llorar nos pusimos sin consuelo al recordarte, idolatrada Sión: y de los tristes sauces lloradores que le dan sombra, en los pendientes ramos nuestras sonoras cítaras colgamos, que hiera el aura leve en triste son.
Y ni las cítaras, ni están en su honor las saetas: 170 olvidado él aun de sí mismo, no las redes llevar rehúsa, no haber sujetado a los perros, no por las crestas del monte inicuo ir de comitiva y, con tal larga costumbre, alimenta él sus llamas.
Ésta, por su tierna edad, puede llamar en las casas de los jóvenes, como una Bacante excitada por los sonidos del tímpano; pues el amor de Noto la obliga a retozar semejante a una cabra lasciva; pero a ti, vejestorio, te conviene hilar la lana de la noble Luceria, y no las cítaras, ni las rosas purpúreas, ni los festines donde se apuran hasta las heces los toneles de vino.