cínico

(redireccionado de cínicos)
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cínico, a

(Del lat. cynicus < gr. kynikos, del perro < kyon, perro.)
1. adj./ s. Que finge descaradamente el hipócrita cínico le mintió impúdicamente. desvergonzado
2. Que se comporta o manifiesta con gran escepticismo es un cínico que no cree ni en él ni en nadie. impúdico
3. adj. FILOSOFÍA Del cinismo doctrina cínica.
4. adj./ s. FILOSOFÍA Que es partidario del cinismo.

cínico, -ca

 
adj.-m. filos. Díc. del filósofo de la escuela socrática fundada por Antístenes. Los cínicos fueron el eslabón entre la filosofía clásica griega y el estoicismo.
adj. Relativo a esta escuela.
Impúdico, descarado.

cínico, -ca

('θiniko, -ka)
abreviación
1. persona que se comporta mal sin avergonzarse ni disimularlo un abogado cínico
2. característica que es propio de estas personas una sonrisa irónica y cínica
3. filosofía de la doctrina filosófica llamada cinismo o relacionado con ella Diógenes era un filósofo cínico.

cínico, -ca


sustantivo masculino-femenino
1. persona que se comporta mal sin avergonzarse ni disimularlo El muy cínico mentía descaradamente.
2. filosofía filósofo que pertenece a la escuela del cinismo Los cínicos fueron discípulos de Sócrates.
Sinónimos

cínico

, cínica
Traducciones

cínico

zynisch

cínico

cinico

cínico

cynique

cínico

cínico

cínico

ساخر

cínico

냉소

cínico

/a
A. ADJcynical
B. SM/Fcynic
Ejemplos ?
Ha tenido la Revolución hombres que no resistieron ante la tentación de la riqueza; explotaron su posición en el poder; se volvieron mistificadores de la idea; perdieron la vergüenza y se hicieron cínicos.
Los gendarmes franceses, de los que se reía Beranger y de los que ha seguido riéndose Courteline; los carabinieri italianos, que también han logrado la risa de los ironistas nietos de Pasquino, no merecían esas burlas, porque eran y son los cínicos defensores de los ultrajados.
Y dejando a un lado los tiempos remotos de la antigua Grecia, pasemos rápidamente la vista sobre el modo de decir de los escritores del siglo cultísimo (con relación sin duda a los anteriores) de Augusto, y dígasenos francamente si el oscuro Persio, si el acre Juvenal, usando de giros más cínicos que los mismos personajes imperiales que satirizaban, hubieran hallado lectores sufridos en nuestro siglo de más hipócritas modales, amigo de giros más mojigatos.
La soberbia del mando crecía, cebándose en la víctima, alimentándose del cohecho, de la amenaza, de la transacción deshonrosa y de todos los procedimientos que son capaces los cínicos mandarines de América.
Sólo los insensatos, ciegos inconscientes, guiados por ciegos conscientes o cínicos y descarados agentes del imperialismo extranjero, persisten en demandar al Estado para que se entreguen a los particulares las palancas de la economía de nuestro país, funesta, bárbara, criminal idea, que esconde el verdadero deseo de abrir las puertas al capital extranjero y que México quede desarmado para siempre bajo los dictados de las empresas transnacionales, para enriquecer sólo a unos cuantos en detrimento de la soberanía de la nación, puesto que al fin y al cabo el capital no tiene patria.
Éramos filósofos descreídos y un tanto cínicos, nos revolcábamos en el gimnasio, y el eterno botín de doble suela, ancho y largo, nos permitía correr como gamos en el rescate.
Las tendencias depravadas, que habían crecido por doquier y oscurecido en tan larga medida a las mejores, ahora se marchitaban como hongos de un sótano al aire libre, y las más nobles cualidades mostraron una repentina exuberancia que transformó a los cínicos en panegiristas y por primera vez en la historia humana tentó a la humanidad a enamorarse de sí misma.
Francisco Ortiz Mendoza: Señor Presidente; Señores diputados: Otro de los consejos cínicos que daba Maquiavelo para gobernar era "divide y vencerás, divide y reinarás".
Podremos disputar con Sócrates, dificultar con Carnéades, aquietarnos con Epicuro, vencer con los estoicos la inclinación humana, adelantarla con los cínicos, y andar juntamente con la naturaleza en compañía de todas las edades.
Los impulsos de la ira y de la liviandad se mueven tan viciosamente, que es necesario para moderarlos el freno de la razón CAPITULO XX. De la vanísima torpeza de los cínicos CAPITULO XXI.
Además, cualquiera de estas cuarenta y ocho sectas puede uno seguirlas con el hábito y traje de los demás filósofos, y otro con el hábito de los cínicos, y por esta diferencia se duplican y componen noventa y seis.
Una aristocracia de cínicos, bandoleros sobresaturados de civilización y escepticismo, se adueñaba del poder, con él a la cabeza.