cándido


También se encuentra en: Sinónimos.

cándido, a

(Del lat. candidus < candere, ser blanco.)
1. adj. literario De color blanco.
2. De carácter ingenuo, sin malicia y fácil de engañar es de alma cándida y sencilla. crédulo, inocente

cándido, -da

 
adj. poét.Blanco (níveo).
Sencillo, sin malicia ni doblez.

cándido, -da

('kandiðo -ða)
abreviación
que no tiene malicia persona cándida
Sinónimos

cándido

, cándida
adjetivo
1 blanco*, albo. negro.
Albo se usa especialmente en el lenguaje literario, sobre todo poético.
2 sencillo, candoroso, sincero, de buena fe, ingenuo, incauto, simple, engañado*, iluso, soñador, tragaldabas.
Aunque el matiz significativo de cada uno de los sinónimos depende de la situación y el contexto, pueden señalarse entre ellos dos líneas principales. Sencillo, candoroso y sincero subrayan la pureza de intención. Cuando esta pureza de intención resulta dañina, y linda más o menos con la tontería, decimos de buena fe, ingenuo, incauto y simple, en gradación ascendente.
Traducciones

cándido

càndid

cándido

naiv

cándido

naiv

cándido

αγαθός

cándido

naiva

cándido

lapsellinen

cándido

naïf

cándido

argeloos

cándido

cândido

cándido

naiv

cándido

bön

cándido

candido, sincero

cándido

Candid

cándido

откровен

cándido

ADJ
1. (= simple) → simple, ingenuous; (= inocente) → naïve; (= estúpido) → stupid
2. (poét) → snow-white
Ejemplos ?
¡Fueron duros aquellos tiempos! Un día llegó un viajero; me pusieron en sus manos, y el hombre fue lo bastante cándido para aceptarme como moneda corriente.
Derogado DOF 06-04-1990 Dada en el Salón de Sesiones del Congreso Constituyente en Querétaro, a treinta y uno de enero de mil novecientos diecisiete.- Presidente: Luis Manuel Rojas, Diputado por el Estado de Jalisco.- Primer Vice-Presidente: Gral. de División Cándido Aguilar, Diputado por el Estado de Veracruz.- Segundo Vice-Presidente: Gral.
Don Cándido Buenafé es un excelente sujeto, de estos de quienes solemos decir con no envidiable conmiseración: «Es un infeliz». Empleado desde pequeño en un ramo de no mucha importancia, es todo lo más si sabe leer la Gaceta, y redactar, con mala sintaxis y peor ortografía, algún oficio sobrecargado de fórmulas y traslados, o hacer un extracto largo de algún expediente corto; pero en medio de su escasa ciencia, es bastante modesto para desear que su hijo Tomasito sepa más que él, para lo cual no le es necesario, felizmente, hacer extraordinarios esfuerzos ni sacrificios.
A través del nublado de la metralla y el vapor de sangre de los combates, entre las nubes de polvo y los escombros del terremoto, sobre las aguas furiosas que inundan los pueblos, entre las llamas del incendio, en toda desgracia, en toda muerte, flota y tremola, como enseña de paz, el velo cándido que las envuelve.
Bien puede ser tenido por un cándido delirio, mas no es imposible, y yo me lisonjeo que no desdeñaréis enteramente un pensamiento que mejorado por la experiencia y las luces, puede llegar a ser muy eficaz.
-Señor Fígaro -me dijo don Cándido abrazándome-, aquí le presento a usted a mi hijo Tomás, el que sabe latín; usted no ignora que yo le crío para literato; ya que yo no puedo serlo, que lo sea él y saque de la oscuridad a su familia.
«Los muchachos del ilustrado siglo XIX -dije para mí- llegan a viejos sin haber sido nunca jóvenes.» Sentáronse mis amigos, el viejo joven y el joven viejo, y sacó don Cándido de su faltriquera un legajo abultado.
Un soldado que se llame Pánfilo, Cándido, Homobono o Simplicio debe renunciar a carrera en que hallará rápido ascenso un Alejandro, un César, un Darío o un Napoleón.
Tal vez el cura que le bautizó no le dio el nombre de Cándido en la pila, sino que después todos cuantos le conocían y trataban le llamaron Cándido porque lo era en extremo.
El soberbio tirano del Oriente, que maciza las torres de cien codos del cándido metal puro y luciente, apenas puede ya comprar los modos del pecar; la virtud es más barata, ella consigo misma ruega a todos.
Margarita, que encerrada pasó en el claustro su vida, a dar una despedida a su amado rincón; porque en la virtud criada y segura en su creencia, uno buscó en su inocencia su cándido corazón.
- (Sonrisa de aprobación) Pos' a mí también. - L' otra vez yo la vi con mis propios ojos, como que son míos, que se iba con el tigre, el de la carnicería de Don Cándido.