cándidamente

cándidamente

 
adv. m. Sencillamente, con candor.
Traducciones

cándidamente

candidamente
Ejemplos ?
Salió amenazador y brusco, barboteando amenazas. El rumor se extendió por toda la casa, y las dos señoras se asomaron a la puerta, cándidamente asustadas.
Las mujeres se expresan cándidamente sobre las dificultades que tuvieron que vencer, sobre su presente, y lo que esperan del futuro.
lo revisara cándidamente bajo la perspectiva de la dificultad de combinar en un sistema general los diversos sentimientos e intereses de un continente dividido en tantas comunidades soberanas e independientes, y bajo la convicción de la necesidad absoluta de unir todos nuestros consejos y toda nuestra fuerza para mantener y defender nuestras libertades comunes...».
Según Doherty, LeFevre era "capaz de hacer frente a los enfadados tenientes coroneles, que asoló pacifistas en su negativa a luchar por la bandera, y explicando su teoría de los derechos humanos con tanta paciencia, tan cándidamente, que al final el coronel crujiente tunía que admitir que LeFevre tenía derecho a su espacio." Según Robert Smith, LeFevre se convenció del poder de la resistencia no violenta después de una conflicto con un sindicato.
Doña Rufina, cándidamente cae en el juego y cree que casando a su hija con el engreído de don Alejo asegurará el futuro de la muchacha.
No fue más allá. Su primer poema conocido es el Nocturno a Margarita, escrito a los 14 años y en el que cándidamente se cita a sí mismo.
Se limitaba a rogaros una y otra vez que no fuerais, ya enviándoos ricos presentes, ya encareciéndoos las dificultades del camino, ya poniéndoos por delante los muchos pueblos del tránsito que no lo obedecían, ya forjando cándidamente escollos en que tropezarais.
¿Ketty? La inglesa despertó, se frotó los ojos y murmuró, sonriendo cándidamente: -What is the matter? -Levántate pronto -articuló una vocecita dulce, un poco puntiaguda-.
Este es el porvenir que le aguarda a nuestra población colonial, que cree cándidamente que han de venir gentes más activas a enriquecerla.
También en esto sigamos el ejemplo del Doctor Angélico, que nunca se puso a leer y escribir sin haberse hecho propicio a Dios con sus ruegos, y el cual confesó cándidamente que todo lo que sabía no lo había adquirido tanto con su estudio y trabajo, sino que lo había recibido divinamente; y por lo mismo roguemos todos juntamente a Dios con humilde y concorde súplica que derrame sobre todos los hijos de la Iglesia el espíritu de ciencia y de entendimiento y les abra el sentido para entender la sabiduría.
Estas palabras explicaron al teniente de navío las secretas ocupaciones de Troubert, de las que Birotteau decía cándidamente: «No sé en qué emplea las noches».
Más cultos que vosotros éramos los españoles mucho antes de la venida de Cristo, y no pudimos evitar ni que nos invadiera Cartago ni que nos dominara Roma. «¿En qué os habíamos ofendido?,» preguntáis cándidamente.