butaca

(redireccionado de butacas)
También se encuentra en: Sinónimos.

butaca

(Voz caribe.)
1. s. f. Sillón acolchado, con brazos y con el respaldo inclinado hacia atrás.
2. CINE, TEATRO Asiento de un cine o un teatro nos sentamos en butacas separadas.
3. ESPECTÁCULOS Billete de entrada para ocupar un asiento en un espectáculo.

butaca

 
f. Silla de brazos con el respaldo inclinado hacia atrás.
teat. Asiento de patio.

butaca

(bu'taka)
sustantivo femenino
1. silla grande con brazos y respaldo reclinable las butacas del avión
2. cine teatro asiento de teatros y cines Guarda una butaca cerca del escenario para mí.
3. entrada a un espectáculo butacas agotadas
Sinónimos

butaca

sustantivo femenino
(de patio) localidad, asiento, plaza.
Butaca se utiliza en concreto hablando de teatros o cines. Ejemplo: reservamos tres butacas para la función de las cuatro. Localidad, asiento y plaza, refiriéndose a cualquier tipo de espectáculo público. Ejemplo: su familia dispone de tres localidades en la plaza de toros del pueblo.
Traducciones

butaca

fauteuil

butaca

poltrona

butaca

lenoška

butaca

lånestol

butaca

Sessel

butaca

nojatuoli

butaca

naslonjač

butaca

安楽椅子

butaca

안락 의자

butaca

leunstoel

butaca

lenestol

butaca

fotel

butaca

länstol

butaca

เก้าอี้นั่งเล่น

butaca

koltuk

butaca

ghế bành

butaca

安乐椅

butaca

SF
1. (= sillón) → armchair, easy chair
butaca orejerawing-chair
2. (Teat) → seat
butaca de platea, butaca de patioseat in the stalls o (EEUU) orchestra
Ejemplos ?
¡Un tenor de cuatro mil francos! La gente de palcos y butacas miró al paraíso con el ceño fruncido; pero arriba la protesta fue más ruidosa.
Va usted al teatro con madama, y de pronto, al echar un vistazo por las butacas de la platea, descubre unos ojos más incendiarios que el petróleo.
Cada día, durance todo un mes, Hivert le transportó de Yonville a Rouen, de Rouen a Yonville, baúles, maletas, paquetes; y, cuando León hubo repuesto su guardarropa, rellenado sus tres butacas, comprado una provisión de pañuelos de cuello, en una palabra, hecho más preparativos que para un viaje alrededor del mundo, fue aplazándolo de una semana para otra, hasta que recibió una segunda carta de su madre en la que le daba prisa para marchar, puesto que él deseaba pasar su examen antes de las vacaciones.
Éste no venía siempre a las altas regiones; muchas noches le veíamos en las butacas luciendo su linda y afeminada figura y su blanquísima pechera, y no dando punto de reposo a los gemelos.
Las gradas semicirculares, terminadas a cada lado en una magnífica pata de león esculpida en lava del Vesubio, partían cada vez más amplias de un espacio vacío que correspondía a nuestro patio de butacas, pero mucho más estrecho, pavimentado de un mosaico de mármoles griegos; una grada más ancha formaba, a trechos, una zona distintiva, y cuatro escaleras que correspondían a las salidas y que subían desde la base a lo alto del anfiteatro, lo dividían en cinco franjas más anchas por arriba que por abajo.
Confundió el proscenio con las galerías, el patio de butacas con los palcos; anduvo del acomodador al director, regresó a la posada, volvió al despacho, y varias veces así, recorrió la ciudad a todo lo largo, desde el teatro hasta el bulevar.
Sobre el rojo de las butacas destacábanse en el patio las cabezas descubiertas o las torres de lazos, flores y tules, inmóviles, sin que las aproximara el cuchicheo ni el fastidio; en los palcos silencio absoluto; nada de tertulias y conversaciones a media voz; arriba, en el infierno de la filarmonía rabiosa, llamado irónicamente paraíso, el entusiasmo se escapaba prolongado y ruidoso, como un inmenso suspiro de satisfacción, cada vez que sonaba la voz de la tiple, dulce, poderosa y robusta.
Doña Teresa le condujo a su gabinete situado al extremo opuesto de la sala, y, una vez establecidos allí en sendas butacas los dos sexagenarios, comenzó el hombre de mundo por pedir agua templada con azúcar, alegando que le fatigaba hablar dos veces seguidas, desde que pronunció en el Senado un discurso de tres días en contra de los ferrocarriles y los telégrafos; pero, en realidad, lo que se propuso al pedir el agua, fue dar tiempo a que la guipuzcoana le explicase qué generalato y qué condado eran aquellos de que el buen señor no tenía anterior noticia, y que hacían mucho al caso, dado que iban a tratar de dinero.
-¡Le digo a usted que no me siento! Estoy harto de camas, de butacas y de sillas... Sin embargo, puede usted hablar cuanto guste...
Sentí matarla, como sentiría que una noche se me cayeran los gemelos de teatro desde el antepecho de un palco y matasen a un infeliz de las butacas, lo cual no me ha sucedido nunca, aunque muchas veces he pensado que podría sucederme.
Me levanté entonces, atravesé las butacas como un sonámbulo, y avancé por el pasillo aproximándome ella sin verla, sin que me viera, como si durante die años no hubiera yo sido, un miserable...
Iba a sonreír al leer el nombre de una encantadora actriz y echaba ya mano al bolsillo para comprobar si llevaba algún billete de cinco rublos, pues los oficiales superiores, en opinión de Kovaliov, debían sentarse en el patio de butacas, cuando el recuerdo de la nariz echó por tierra toda su alegría.