Ejemplos ?
XXX.- El estímulo de tus obras no lo busques en las recompensas de oropel, sino en la adquisición intima de un mejor rango moral o intelectivo.
No busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová, y á ti te daré tu vida por despojo en todos los lugares adonde fueres.
Como muy bien reza el dicho, "dos en mano son mucho mejor que tres en promesa". Lo único que quiero es que busques algo apropiado y me lo des.
Pero, al eres discreta, dime ¿dónde, aunque le busques por el mundo entero, hallarás un esposo como el conde don Fabricio de Zúñiga y Guerrero?
Precisa, caro Lucilio, que no busques los amigos solamente en el Foro y en el Senado: si lo consideras bien, podrás encontrarlos incluso en tu casa.
Lo atestiguo. ELECTRA: ¡Oh, voz, ya te oigo! ORESTES: No me busques, pues, ya. ELECTRA: ¡Ya te tengo en mis brazos! ORESTES: Y me tendrás siempre.
De los sufrimientos que caben a los mortales por divino designio, la parte que a ti corresponde, sopórtala sin indignación; pero es legítimo que le busques remedio en la medida de tus fuerzas; porque no son tantas las desgracias que caen sobre los hombres buenos.
Con este motivo uno de los primeros objetos a que se dirige la comisión de usted es proteger esta deserción valiéndose para ello de cuantos medios le sugiera la prudencia y como mi corazón se horroriza en emplear las armas del Rey con unos vasallos suyos, y hermanos nuestros, que están ilusos, y seducidos por sus caudillos no aspiro a batirlo más, y sólo a que vuelvan del letargo en que se hallan abriéndoles de nuevo el camino, pues para castigo les basta a los soldados el día de ayer, y a los jefes les tocará a su tiempo; por esto es que prevengo a usted que no empeñe acción alguna, si bien se comportará con la distinción con que hasta aquí en caso de ser atacado, teniendo presente en éste el dicho antiguo, de ni la busques ni la excuses.
Tu, al contrario, si ya tienes alguna cosa - ¿qué sabes tú si ya tienes bastante?- entrégate a filosofía.; y si no tienes nada, sea ésta la primera posesión que busques.
¿Te place la patria mía? No en sus hondas soledades busques con vana porfía la estrepitosa alegría de las doradas ciudades. El campo que está a tus pies siempre es tan mudo, tan serio, tan grave, como hoy lo ves.
¡Adiós! Exigir no debo que, si no puedes, me ames; no me busques, no me llames: me has perdido y te perdí. Yo tu amor en mi alma llevo puro, eterno… ¡Dios me asista!
La peseta, la vela y el entierro, por donde quiera. A la pesca y a la caza, cachaza. En cama de galgos no busques mendrugos. ¡Qué buen pueblo de pesca si tuviera río!