buscador


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buscador, a

adj./ s. Que se dedica a buscar los buscadores de oro transformaron la economía del lugar.

buscador -ra

 
adj.-s. Que busca
ópt. Anteojo pequeño de mucho campo que forma cuerpo con los telescopios, refractores y reflectores para facilitar su puntería
inform. Servidor de información que utiliza distintos métodos para obtener y almacenar datos sobre páginas web en Internet.
Sinónimos

buscador

sustantivo masculino
(en Internet) rastreador.
Traducciones

buscador

A. SM/F (= persona) buscador(a) de aguawater-diviner
buscador(a) de diamantesdiamond prospector
buscador(a) de fortunafortune-seeker
buscador(a) de orogold prospector
buscador(a) de setasmushroom-gatherer
buscador(a) de talentostalent spotter, talent scout
buscador(a) de tesorostreasure hunter
B. SM
1. (Internet) → search engine
2. (= mecanismo) → scanner
Ejemplos ?
Dirk se había quedado muy atrás por la velocidad del bote del negro, llegando sin embargo a tiempo para rescatar al pobre buscador de tesoros de su perseguidor.
Cercaremos nuestras posesiones de cables electrizados y compraremos con una pera de agua a todos los polizontes y comisarios del Sur. El caso es empezar, ya ha llegado el Buscador de Oro.
Caminero tal vez, mucho viajero, promotor de libertades mensajeras, despeñador de cantos, enemigo de apariencias vanas, buscador de las verdades nuevas y alegrador de los llorones valles.
Aunque suene extraño si un buscador de oro se escabulle persiguiendo este oro de ley hacia los desiertos que nos rodean, no habría peligro en que cualquiera siguiera su pista y lo suplantara.
Recuerde que nuestras actividades se pueden dividir en tres partes. El Buscador de Oro estará encargado de lo relacionado con la colonia, usted con las industrias, Haffner con los prostíbulos.
en fin, arrégleselas usted. Además, ha llegado el Buscador de Oro, mañana él le dará detalles más concretos. Prepárese para que no lo sorprenda el asunto.
No se olvide de comprarse un traje de confección mientras le hacen los otros. No falte, que estará el Buscador de Oro, el Rufián y otros, otros.
El Rey de los Monos saltó a toda prisa del pino e, inclinándose ante él, respondió: - Soy yo, un humilde buscador de inmortalidad, que lamenta sinceramente haberos molestado.
–¿Están todos? –Sí. –¿También el Buscador de Oro? –Sí. Apartando los ramojos que les castigaban los rostros, avanzaron hacia la glorieta.
Los dos primeros de codos en la mesa. Haffner releyendo unos papeles en blanco, y el Buscador de Oro con un mapa frente a él. Un pedrusco precintado impedía que el viento se llevara el dibujo.
La "vocación de hombre" que él buscó siguiendo uno y mil caminos y explorando vías de investigación, tan pronto como se ha reconocido, se lanza en la llama de la voluntad ética e inflama el interior de la persona que ha dejado de estar distraido como buscador, pero ha vuelto a ser nuevamente joven y natural.
¿Era posible que alguien le diera importancia a las teorías que pensaba? El Buscador de Oro insistió: –Eso y los gases asfixiantes es admirable.