buscón


También se encuentra en: Sinónimos.

buscón, a

1. adj./ s. Que busca.
2. Que hurta o estafa con astucia y habilidad. ladrón, ratero
3. Persona que se dedica a la prostitución.

buscón, -cona

 
adj.-s. Que busca.
Díc. de la persona que hurta rateramente, o estafa con socaliña.
f. Ramera.
Traducciones

buscón

/ona
A. ADJ (= deshonesto) → thieving, crooked
B. SM/F (arcaico) (= ladronzuelo) → petty thief, rogue
Ejemplos ?
No los tuvo Atabaliba ni Motezuma. Y pedirlos todos de una vez, sin más ni más, es para espiritar un buscón. Mire vuesa merced desapasionadamente el alquiler de la casa; pues por mí no se me da nada que vuesa merced suba por los campos: que por no oír estas palabras, deseo topar con una dama salvaje y campesina que habite por los montes desiertos.
El pobre con aspiraciones que no se aviene á enterrarse cogido á la mancera en la masa intrahistórica de los silenciosos, los intracastizos, ni á vivir como el licenciado Cabra « clérigo cerbatana, archi-pobre y proto-miseria » para quien la penuria era salud é ingenio, ó dice con el soldado de Los Amantes de Teruel de Tirso: Bien haya, amén, quien inventó la guerra Que de una vez un hombre queda rico Aunque en mil años haya visto blanca; ó se gana honradamente la vida con la industria de sus manos..., que « hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica sino liberal », y « quien no hurta en el mundo no vive » - decía su padre al buscón D.
Huele á bodegón más que á lenocinio, y cuando cae en extremo, más tira, aun en la obscenidad, á lo grosero que á lo libidinoso. Sirvan de ejemplo típico la novatada del buscón Don Pablos, la aventurca del bálsamo de Fierabrás y la de los batanes.
Sáltase de los hechos tomados en bruto sin nimbo á conceptos categóricos. Cuando Quevedo no nos cuenta al buscón D. Pablos comenta á Marco Bruto, y el grave Hurtado de Mendoza narra las picardías del lazarillo del Tormes.
Es un puro divertimento estilístico emparentable con el Buscón de Francisco de Quevedo, bien resuelto y sin otra trascendencia; hay algunos esbozos de crítica costumbrista a la sociedad gentil y humor principalmente.
Pito Pérez, al igual que otros pícaros de la tradición como el Lazarillo de Tormes, La vida del Buscón, el Guzmán de Alfarache, el Estebanillo González y El Periquillo Sarniento, es una víctima del destino y de la sociedad.
Mateo Alemán, introducción a su vida y obra, Salamanca, Anaya, 1971. l'Aristocrate et le carnaval des gueux, étude sur le Buscón de Quevedo, Montpellier, C.E.R.S, 1975; vers.
La sociocrítica (Prólogo de Antonio Chicharro e introducción de Francisco Linares), Madrid, Arco Libros, 2009. El Buscón como sociodrama (Prólogo de Antonio Chicharro), Granada, Editorial Universidad de Granada, 2006.
Estuvo representada principalmente por tres nombres: Francisco de Quevedo, autor de La vida del Buscón (1604), de aspecto amargo y crudamente realista; Mateo Alemán, que firmó el Guzmán de Alfarache (en dos partes: 1599 y 1604), quizá la mejor en su género, donde el pícaro es más un filósofo que un pobre vagabundo; y Vicente Espinel, que en El escudero Marcos de Obregón (1618) ofrece una visión agridulce del pícaro, que pese a sus infortunios encuentra el lado amable de la vida.
Sus comienzos se sitúan en la interpretación, llegando a pisar las tablas del Teatro Español de Madrid, con obras como El Buscón (1972), de Francisco de Quevedo, dirigido por Alberto González Vergel.
Ha participado en la Dirección y Consejos editoriales de las revistas de ciencias sociales: Historia y Sociedad, Política, Historias, El Buscón, Dialéctica, Memorias, Fractal y Metapolítica.
Recuerdos de Cantabria, n.º 68, pp. 593–595. Taiano Campoverde, Leonor: La cuestión hebrea en «El buscón» de Quevedo. Tesis. Genealogía manuscrita de la Casa de Quevedo.