burguesía

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burguesía

s. f. SOCIOLOGÍA Clase social a la que pertenecen las personas acomodadas que no practican un trabajo manual y que dominan los medios de producción. mesocracia, clase media

burguesía

 
f. sociol. Nombre dado en su origen a los habitantes de los burgos. La aparición de esta nueva clase social, a finales de la Alta Edad Media, señaló un renacimiento de las actividades comerciales y artesanas en una Europa empobrecida y ruralizada. Con la Revolución Francesa, la burguesía sustituyó a la nobleza en su papel de clase predominante. El creciente desenvolvimiento del capitalismo moderno ha dado al término burguesía un concepto más amplio, que se opone polémicamente a proletariado.

burguesía

(buɾγe'sia)
sustantivo femenino
1. historia grupo social medieval no sometido a los señores feudales La burguesía se conformaba por artesanos, comerciantes y personas libres.
2. sociología grupo social conformado por personas de clase media acomodada El polo es un deporte de la burguesía.
clase social de personas que viven de sus negocios Los banqueros son parte de la alta burguesía.
clase social que tiene una buena situación económica, no del nivel de la alta burguesía La pequeña burguesía es un fenómeno urbano.
Sinónimos

burguesía

sustantivo femenino
mesocracia, clase media.
Suele distinguirse entre la grande y la pequeña burguesía, según su mayor o menor caudal.
Traducciones

burguesía

bourgeoisie

burguesía

Bürgertum

burguesía

bourgeoisie

burguesía

burguesia

burguesía

borghesia

burguesía

burgerij

burguesía

البرجوازية

burguesía

Burżuazja

burguesía

资产阶级

burguesía

資產階級

burguesía

SFmiddle-class, bourgeoisie
alta burguesíaupper middle class
pequeña burguesíalower middle class (Pol) (pey) → petit bourgeoisie
Ejemplos ?
Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo —si alguna vez la tuvieron— y solo forman su furgón de cola.
La burguesía está en todas partes, la gran burguesía, y está, bueno, la gran burguesía nacional, y también tenemos las grandes burguesías locales, y las medianas burguesías locales, en cada estado tienen sus raíces, tienen sus códigos, tienen su poder: periódicos, televisoras, poder económico, bancos, etc., y que es lo que muchas veces ha pasado, que nuestros candidatos, muchas veces bueno, Farruco, terminan atrapados por las burguesías regionales, y de allí por la gran burguesía; yo no voy a nombrar a nadie, pero ustedes deben saber, y a mí cada uno de esos casos me ha dolido mucho, cada uno de esos casos me ha dolido mucho, en Carabobo nos ocurrió, tal cual ocurrió en Carabobo, y ha ocurrido.
¡Rencor de plebe desgraciada, que, tiritando con sus niños, veía la carne aburguesada bajo el calor de los armiños! ¡Burguesías, faunas asqueadas de ver andrajos, tizne de hulla!
2º Que a este fin debe empezarse por organizar intensamente los ramos del Transporte Terrestre y Marítimo, por considerar que estos Sindicatos son en las organizaciones el arma más apropiada que los obreros hemos de esgrimir contra las burguesías y Gobiernos confabulados, a fin de imposibilitar e impedir la exportación a los países bloqueadores como al español, que es cooperador.
Esta es la otra cuestión que nunca se entendió en Argentina y que sí lo entendieron otras burguesías u otros sectores: no les puede ir bien a algunos –o bien solo durante un tiempo– si les va mal al resto y al país.
Es evidente, pues, que estas burguesías van a jugar las bazas de un federalismo nacionalista según la doble operatividad de afirmación frente al poder central y de señuelo interclasista hacia los trabajadores.
Analizando de cerca este hecho observamos que, en determinado momento histórico, las burguesías nacionales que surgían de una acumulación capitalista aislada y heterogénea, requirieron para su desarrollo local, es decir, para incrementar racionalmente la explotación del trabajo, disminuir las interferencias centrales de los gobiernos.
Nuestras burguesías de características periféricas muy acusadas (en Cataluña y Euskalherria) han jugado históricamente muy a fondo la carta de las autonomías políticas, y por tanto, han propiciado de uno u otro modo un federalismo frente al poder central.
En la época del librecambio, en el siglo XIX, las burguesías de los distintos países buscaban nuevos países para obtener más materias primas y nuevos mercados donde colocar sus mercancías.
En la creencia de que el desconocimiento del castellano por los obreros favorecía a las burguesías nacionalistas, las más interesadas en fomentar los «idiomas vernáculos», el socialista Antonio Fabra Ribas defendió: «Por lo que toca a la enseñanza, no ya del castellano, sino también en castellano, la República no puede hacer la menor concesión, so pena de faltar a uno de sus más sagrados deberes, especialmente por lo que se refiere a los trabajadores».
En ellas quedaron infiltrados también los principios del liberalismo, de los cuales el de la libertad de comercio había redundado en beneficio de las burguesías comerciales ibéricas.
Poco después, abordará el estudio de las relaciones entre el poder político y la hacienda, la contraposición de intereses de las burguesías gaditanas y americanas, la importancia de las mentalidades en la actividad económica andaluza, la falta de industrialización, la precariedad de los gremios en Sevilla, etc.