burdel

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burdel

(Del cat. bordell o del occitano bordel < germ. bord, tabla.)
1. adj. Que es vicioso o lujurioso.
2. s. m. Lugar donde se ejerce la prostitución. prostíbulo
3. coloquial Lugar donde hay mucho ruido, confusión y desorden.

burdel

 
adj. Lujurioso, vicioso.
m. Mancebía, casa de prostitutas.

burdel

(buɾ'ðel)
sustantivo masculino
lugar de prostitución Esta zona está llena de burdeles.
Sinónimos

burdel

sustantivo masculino

burdel:

congallupanar, casa de putas, casa de citas, prostíbulo, casa de lenocinio,
Traducciones

burdel

brothel, whorehouse, callhouse, lupanar

burdel

bordeel

burdel

بيت دعارة, كَرْخانَة

burdel

bordell

burdel

bordel

burdel

Bordell, Puff, Dirnenhaus, Freudehaus, Toleranzhaus

burdel

bordelo, erotikejo, malæastejo, prostituejo

burdel

جنده خانه, روسپی خانه, فاحشه خانه, قحبه خانه

burdel

bordelli

burdel

bordel, maison de plaisirs

burdel

bordélyház

burdel

bordello

burdel

pútnahús

burdel

bordello, casino, lupanare, casa aquillo, prostribolo, postribolo

burdel

lupanar

burdel

bordeel

burdel

burdel

burdel

bordel

burdel

nevestinec

burdel

bordell

burdel

genelev

burdel

публичный дом

burdel

бордей

burdel

妓院

burdel

妓院

burdel

Nevěstinec

burdel

売春宿

burdel

ซ่อง

burdel

SMbrothel
Ejemplos ?
Bajo la toldería de calaminas tostadas por el sol, una vasta sociedad de taberneros y rufianes hervía como gusanera en los chatos burdeles donde gemían tantas esclavas como lo había sido la gitana en su adolescencia.
Al día siguiente vio a Aurore, poco después a mi hermana, al cabo de un mes nos había pasado revista a todas y prosiguió así hasta despachar sin duda todos los burdeles de París.
si a nadie importan las locuras de un poeta ni las maricas pavoneadas de la poesía. No se vende en los burdeles ni en la misa ni se compra en los cuartitos de un mercado súper.
El viento frío no traerá más aromas de comidas ricas ni narices famélicas soñarán bocados, porque el hambre borrada de los mapas no tendrá más que acudir a las plegarias ni a cirujanos para hacer operación de cambios porque chispas muchachadas campesinas radiantes cantarinas de cultivos, trabajando por el bien de todos, trabajando, no de un amo pendenciero y drogo; trabajando, trabajando sin lástimas que ruegan compresión a sus sentidos huecos; trabajando, pasearán sus cuerpos bienhechores, plenos de músculos solares, sin panzas repletas de cantinas y burdeles, ni distingos de ansiedades egoístas.
En París, en burdeles de cinismo y pereza, Con mujeres decaídas, en orgías obscenas, Habéis invertido vuestra fortuna, vuestra juventud...
más allá de los burdeles selenitas de antiguallas agiotistas derrumbadas piedras individualistas sin más pistas que sus ismos y sus sismos istas...
Y el viejo, amenazando la altura con el puño, exhaló un largo suspiro, después inclinó la cabeza sobre el fuentón y siguió mondando patatas. —¿Pero a qué vienen esos burdeles?
el mundo la inventó para perder la cabeza, ya que, mezclada con todos los asuntos humanos y con todas las necesidades, sean éstas frívolas o graves, útiles o dañinas, formales o divertidas, está presente en todas las bocas, en casa se habla de ella, lo mismo en los burdeles, los nobles la consideran como un culto, los plebeyos pueden elevarse sobre su condición y, junto con los astrólogos, decir que gracias a la razón de Estado se mueven los cielos.
Era un mancebo de esta ciudad que está aquí cerca, hidalgo y noble de linaje, caballero asaz rico; pero era dado a los vicios de lujuria y tabernas, andando de continuo en los mesones y burdeles acompañado de compañía de ladrones y ensuciando sus manos con sangre humana, el cual se llamaba Trasilo: tal era su fama y así se decía de él.
Se crearán centros de salud comunitaria con todos los adelantos de la medicina moderna, con doctores y enfermeras capacitados y conscientes, y con medicinas gratuitas para el pueblo. Se crearán centros de diversión para que los campesinos y sus familias tengan un descanso digno sin cantinas ni burdeles.
De donde concluyo que esta última únicamente, mucho más al menos que todas las propagandas teóricas de los librepensadores, será capaz de destruir hasta los mismos rastros de las creencias religiosas y de los hábitos de desarreglo en el pueblo, creencias y hábitos que están más íntimamente ligados de lo que se piensa; que, sustituyendo los goces a la vez ilusorios y brutales de ese libertinaje corporal y espiritual, por los goces tan delicados como reales de la humanidad plenamente realizada en cada uno de nosotros y en todos, la revolución social únicamente tendrá el poder de cerrar al mismo tiempo todos los burdeles y todas las iglesias.
La noche se encargaba de ocultar los vicios de las personas: en el Este londinense se albergaban muchos burdeles, salones de espectáculos, salas de juego.