bula

(redireccionado de bulas)
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bula

(Del lat. bulla, bola, sello de plomo.)
1. s. f. RELIGIÓN Documento pontificio relativo a materia de fe o de interés general, concesión de privilegios o asuntos judiciales o administrativos.
2. RELIGIÓN Sello de plomo que cuelga en algunos documentos pontificios.
3. bula de carne RELIGIÓN Aquella mediante la que el papa concedía la dispensa de comer de vigilia en ciertos días.
4. tener bula para algo coloquial Contar con facilidades, que otros no disfrutan, para conseguir una cosa tiene bula para pedir cuantos permisos personales quiera.

bula

 
f. Bola de metal que los hijos de los patricios romanos llevaban al cuello como distintivo hasta que vestían la toga viril.
Bola de plomo que se añadía al sello de algunos documentos; por extensión, este mismo sello.
Decreto, ordenanza o privilegio acompañado del sello de su nombre.
catol. Sello de plomo que va pendiente de ciertos documentos pontificios.
Documento pontificio relativo a materia de fe, concesión de privilegios, etc.
Traducciones

bula

Bulle

bula

Bull

bula

Bull

bula

бык

bula

الثور

bula

SF (Rel) → bull
no poder con la bulato have no strength left for anything
no me vale la bula de MecoI'm done for
Ejemplos ?
De manera que en diez o doce lugares de aquellos alderredores donde fuimos, echó el señor mi amo otras tantas mil bulas sin predicar sermón.
Era Rinconete, aunque muchacho, de muy buen entendimiento, y tenía un buen natural; y, como había andado con su padre en el ejercicio de las bulas...
Y agora, visto el daño que haría a mi conciencia y a vuestras haciendas, arrepentido de lo hecho, os declaro claramente que las bulas que predica son falsas, y que no le creáis ni las toméis, y que yo directe ni indirecte no soy parte en ellas, y que desde agora dejo la vara y doy con ella en el suelo; y si algún tiempo este fuere castigado por la falsedad, que vosotros me seáis testigos como yo no soy con él ni le doy a ello ayuda, antes os desengaño y declaro su maldad.” Y acabo su razonamiento.
Su casa parecía siempre publicación de bulas, con toda la pobrecía y todos los lambisquiones del pueblo plañendo a toda hora; y no tan solamente los del pueblo, sino que también echó a venir cuanto avistrujo había en todos los pueblos de por ai y en otros del cabo del mundo.
Concede el pase o retiene los decretos de los concilios, las bulas, breves y rescriptos del Sumo Pontífice de Roma con acuerdo de la Suprema Corte, requiriéndose una ley cuando contienen disposiciones generales y permanentes.
En el siguiente año, á 8 de Junio, le cometió el Papa Gregorio IX la visita del Arzobispado de Sevilla, la de los Obispados de Córdoba, Badajóz, Jaén, Plasencia, Cádiz y Coria, y la de todas las religiones, hospitales y lugares píos, que excepto la Cartuja y mendicantes, en ellos hubiese, (1) (llevando por acompañado al padre Montesino de el Orden de predicadores), á cuyo efecto le expidió dos bulas, y en una de ellas le da facultad para que pueda llevar cinco florines de oro de derecho por cada dia de ocupación en la visita, los cuales hubiesen de pagar los visitados.
-Para una cuadra que distamos de aquí al palacio arzobispal, es ya mucha la tardanza -dijo, al fin, amoscado uno de los comerciantes. -¡Ni que hubieran ido a Roma por bulas!
Fue tanta la prisa que hubo en el tomar de la bula, que no bastaban dos escribanos ni los clerigos ni sacristanes a escribir. Creo de cierto que se tomaron mas de tres mil bulas, como tengo dicho a V.M.
21 Conceder el pase o retener los decretos conciliares, bulas pontificias, breves y rescritos, con consentimiento del Congreso general, si contienen disposiciones generales; oyendo al senado, y en sus recesos al consejo de gobierno, si se versaren sobre negocios particulares o gubernativos; y a la corte suprema de justicia si se hubieren expedido sobre asuntos contenciosos.
Por fin, tanto Olivera como Martinez, accediendo al esii- peno de las autoridades y de los principales vecinos del Cuzco, que veian la ciudad amagada de motin, se reunie- ron el 9 de Junio y firmaron un compromiso, en virtud del cual ambos retiraban y daban por nulas las excomunioues y censuras, se abstenian de interpretar las bulas y privile- jios concedidos por Su Santidad a dominicos, agustinianos 24 TKADICIONES y jeFuitas, y convenian en ocunir a Lima para que la Real Audiencia decidiera cual de los dos jueces Iiacia fuerza, y a cual de ellos correspondia seguir en el conocimiento de la causa.
Y el pueblo se juntó, el cual andaba murmurando de las bulas, diciendo como eran falsas y que el mesmo alguacil riñendo lo había descubierto; de manera que tras que tenían mala gana de tomalla, con aquello de todo la aborrecieron.
Y hecho su sermón y despedido desde el púlpito, ya que se quería abajar, llamó al escribano y a mí, que iba cargado con unas alforjas, e hízonos llegar al primer escalón, y tomó al alguacil las que en las manos llevaba y las que no tenía en las alforjas, púsolas junto a sus pies, y tornóse a poner en el púlpito con cara alegre y arrojar desde allí de diez en diez y de veinte en veinte de sus bulas hacia todas partes, diciendo: “Hermanos míos, tomad, tomad de las gracias que Dios os envía hasta vuestras casas, y no os duela, pues es obra tan pía la redención de los captivos cristianos que están en tierra de moros.