buhardilla


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buhardilla

(Diminutivo del ant. buharda, respiradero para el humo < bufar, soplar.)
1. s. f. Parte más alta de una casa, inmediata al tejado con el techo inclinado instaló el estudio en la buhardilla. desván
2. CONSTRUCCIÓN Saliente cubierto a dos aguas en un tejado, con una ventana que sirve para dar luz a un desván. mansarda

buhardilla

 
f. Buharda.

buhardilla

(bwaɾ'ðiʎa)
sustantivo femenino
1. último piso de un edificio con techo en declive Los niños jugaron en la buhardilla.
2. ventana sobre el tejado usada para dar luz mirar desde la buhardilla
Sinónimos

buhardilla

sustantivo femenino

buhardilla:

desvánbuharda, boardilla, sobrado, tabuco,
Traducciones

buhardilla

attic, garret, loft

buhardilla

мансарда

buhardilla

golfes

buhardilla

mansarde, grenier

buhardilla

soffitta

buhardilla

zolder, dakraampje, vliering, zolderkamer

buhardilla

půda

buhardilla

loft

buhardilla

υπερώο

buhardilla

ullakko

buhardilla

tavan

buhardilla

屋根裏

buhardilla

다락방

buhardilla

loft

buhardilla

strych

buhardilla

sótão

buhardilla

чердак

buhardilla

vind

buhardilla

ห้องเพดาน

buhardilla

tavan arası

buhardilla

gác xép

buhardilla

阁楼

buhardilla

SF buharda SF
1. (= desván) → loft
2. (= ventana) → dormer window, dormer (EEUU)
Ejemplos ?
En la otra buhardilla habita solo otro marinero, sesentón, de complexión hercúlea, y un tanto encorvado por los años y las borrascas del mar.
adoro con toda mi alma, carece de lo más necesario, trabaja para alimentarse malamente, vive en una buhardilla, y no recibe ningún socorro, ningún consuelo...
Las ventanas estaban enmarcadas con relieve de piedra, representando elefantes y dromedarios, todo del tiempo antiguo, pero el anciano conde vivía de cara al nuevo y a todo lo bueno que nos ha traído, lo mismo si ha salido del primer piso como del sótano o de la buhardilla.
rase una vez un estudiante, un estudiante de verdad, que vivía en una buhardilla y nada poseía; y érase también un tendero, un tendero de verdad, que habitaba en la trastienda y era dueño de toda la casa; y en su habitación moraba un duendecillo, al que todos los años, por Nochebuena, obsequiaba aquél con un tazón de papas y un buen trozo de mantequilla dentro.
Y otra vez lo verán desde el rico palacio y desde la pobre buhardilla, desde el bullicio de la calle y desde el erial que cruza el viajero solitario.
Lector, si tengo la dicha de que ha tiempo me conozcas, si de mis cantares gustas, y con mis relatos gozas; si eres de los que mis libros con dulce indulgencia tomas, cual pasatiempo inocente de desocupadas horas, ven a la pobre buhardilla donde en la miseria moran dos españoles que a Francia trajo el Dios de las discordias.
En cambio, el duendecillo ya no podía estarse quieto como antes, escuchando toda aquella erudición y sabihondura de la planta baja, sino que en cuanto veía brillar la luz en la buhardilla, era como si sus rayos fuesen unos potentes cables que lo remontaban a las alturas; tenía que subir a mirar por el ojo de la cerradura, y siempre se sentía rodeado de una grandiosidad como la que experimentamos en el mar tempestuoso, cuando Dios levanta sus olas; y rompía a llorar, sin saber él mismo por qué, pero las lágrimas le hacían un gran bien.
Sólo que el duendecillo no lo notaba hasta que se apagaba la luz de la buhardilla, y los melodiosos sones eran dominados por el silbar del viento.
FEDERICO: Por supuesto, mas viene de otra parte mi grandeza. Pero a fe que me espanta y maravilla... Genaro, ¿esto es estudio o es buhardilla? ¿De qué te sirven viajes y escultura?
De este matrimonio nació el Tuerto de la buhardilla, quien al lado de su padre aprendió a tirar del remo, a aparejar sereña, a ser, en fin, un buen pescador.
Con verdadero delirio se abrazaron y besaron madre e hija, precisamente sobre el arroyo de sangre vertida por el capitán, y entraron al fin en la casa, sin que en aquellos primeros momentos se enterase nadie de que las faldas de la joven estaban agujereadas por el alevoso trabucazo que le disparó el hombre de la buhardilla al verla atravesar la calle...
Tal es la escena en que pasan los hechos de estas memorias, cuyo fin guarda el misterio en sus regiones ignotas. Entra, pues, a mi buhardilla, lector, y entra sin zozobra, que aunque haya en ella miseria, hay virtud, nobleza y honra.