bufón


También se encuentra en: Sinónimos.

bufón, a

(Del ital. buffone.)
1. adj. Que actúa de modo chistoso o grosero. chocarrero, payaso
2. Que hace reír por servilismo.
3. s. m. HISTORIA Persona que vivía en palacio y que divertía a la corte con sus dichos y actuaciones.

bufón, -fona

 
adj. Chocarrero.
m. f. Truhan que se ocupa en hacer reír.

bufón, -fona

(bu'fon, -'fona)
sustantivo masculino-femenino
historia personaje cómico que divertía a reyes y cortesanos un bufón de la corte
Sinónimos

bufón

, bufona
adjetivo
sustantivo
Traducciones

bufón

Jester

bufón

шут

bufón

Šašek

bufón

ליצן

bufón

광대

bufón

jester

bufón

A. ADJfunny, comical
B. SM
1. (= payaso) → clown
2. (Hist) → jester
Ejemplos ?
, pero sí, en cambio, un cadáver. Siniestra es la existencia humana, y falto aún de sentido: un bufón puede convertirse en su perdición.
FILOCLEÓN: Bueno, así recibiré yo sólo mi paga y no en compañía de otro, porque hace poco ese bufón de Lisístrato me jugó la peor pasada que puede imaginarse.
Iba vestido con un viejo traje de bufón que llevaba con gran dignidad y tocado con un gran sombrero de fieltro negro de amplias alas, muy arrugado y viejo.
Revista. Albalá. Papel, billete. Albardán, na. Truhán, bufón. Albogón. Lo mismo que Albogue. Albogue. Instrumento músico pastoril de viento.
Roma, cuyos excesos colosales de grandeza e infamia, de heroísmo y vileza, de orgullo y de cinismo, su gloria y su baldón hacen iguales, prostituyó en las fiestas lupercales la honra de sus matronas, con el mismo desdén bufón y abyecto servilismo con que adoró sus monstruos imperiales.
Eustaquio descendió muy pensativo la escalera con barandilla de piedra y, aunque oyó a lo lejos en el patio del palacio la trompeta de Galinette la Galine, bufón del célebre curandero Jerónimo, que llamaba a los curiosos a escuchar sus chistes y a comprar los potingues de su amo, se hizo el sordo esta vez y se dispuso a cruzar el Pont–Neuf para llegar al barrio del mercado de Les Halles.
Todavía en las casas aristocráticas de los lugares suele haber uno como bufón ó gracioso, que recuerda, si bien por lo rústico, al lacayo de nuestras antiguas comedias.
Desde luego la prefería a la del palacio. A lo menos aquí no era un bufón, y podía crecer y engordar cuanto quisiera. Huía de que le cortaran la lana al ras del pellejo, porque no quería lucir la seda de color de rosa de su piel; no quería mostrar aquellas pruebas de su origen aristocrático.
aunque fuera por unos instantes. Después de todo, el papel de bufón siempre fue valioso para los reyes, pensó. Y rió y rió y rió...
En los anchurosos patios, alrededor de inmensas hogueras y diseminados sin orden ni concierto, se veía una abigarrada multitud de pajes, soldados, ballesteros y gente menuda, que éstos aderezando sus corceles y sus armas y disponiéndolos para el combate; aquéllos saludando con gritos o blasfemias las inesperadas vueltas de la fortuna, personificada en los dados del cubilete; los otros repitiendo en coro el refrán de un romance de guerra que entonaba un juglar, acompañado de la guzla; los de más allá comprando a un romero conchas, cruces y cintas tocadas en el sepulcro de Santiago, o riendo con locas carcajadas de los chistes de un bufón...
Personajes: ALONSO, Rey de Napoles SEBASTIAN, su hermano PROSPERO, el legítimo Duque de Milán ANTONIO, su hermano, el usurpador del Ducado de Milán FERNANDO, hijo del Rey de Napoles GONZALO, un honesto consejero ADRIAN y FRANCISCO, caballeros CALIBAN, un salvaje y deformado esclavo TRINCULO, un bufón STEPHANO, un marinero borracho Capitan del barco Contramaestre Marineros MIRANDA, hija de Próspero ARIEL, un espíritu aereo IRIS, CERES, JUNO, NINFAS, espíritus ACTO I, escena 1 Un tempestuoso ruido de truenos y relámpagos se escucha: Entra un capitán de barco, y su contramaestre.
Y estos nuevos amores no se incuban, como antes, lentamente en celdas silenciosas en que la soledad adorable y sublime empollaba ideas gigantescas y radiosas; ni se llevan ahora las ideas luengos días y años luengos en la mente, fructificando y nutriéndose, acrecentándose con las impresiones y juicios análogos, que volaban a agruparse a la idea madre, como los abanderados en tiempo de guerra al montecillo en que se alza la bandera; ni de esta prolongada preñez mental nacen ahora aquellos hijos ciclópeos y desmesurados, dejo natural de una época de callamiento y de repliegue, en que las ideas habían de convertirse en sonajas de bufón de rey...