buenos días

Traducciones

buenos días

goodday, goodmorning, good day, good morning

buenos días

guten Morgen, guten Tag

buenos días

καλημέρα

buenos días

bonjour
Buenos días   
Ejemplos ?
Era de notar, sin embargo, que cuando alguna mañana tardaba Angustias en entrar a darle los buenos días, el pícaro don Jorge preguntaba cien veces, en su estilo de hombre tremendo: -¿Y ésa?
-Señores, buenos días. -Buenos días. -¡Josús y lo que se suda, camará! ¡Como que esto de no parar más que un minuto en algunas estaciones, es el delirio!...
-Güenos días -exclamó en aquel momento Joseíto deteniéndose al pie de la ventana, echado hacia atrás el amplísimo sombrero de palmas, y llevando en la mano un puñado de flores que brillaban al sol como riquísimos joyeles. -Buenos días -repúsole Lola sonriendo al recién llegado.
¡Bah! Acaba de llegar Rosa... Estúpida...) —Buenos días chaparrito... —burlesca... Él quiso contestarle con una grosería, gritarle que la despreciaba, que ya se la pagaría en alguna ocasión, mas algo extraño lo contuvo...
(Ya lo verá la muy pendeja.) No se atrevió. Sólo acertó a responder con su habitual sonrisa de idiota: —Buenos días Rosita... ¿Cómo está usted!
En Madrid fui amigo de Ramón Pérez Ayala… Susiche, indignada, dio los buenos días y se fue; y me dejó a Herr Braumenn para dos días de cerveza clandestina.
Sólo había abierto hasta entonces la boca, antes de comenzarse la dolorosa operación, para dirigir las breves y ásperas interpelaciones a doña Teresa y a Angustias, contestando a sus afectuosos buenos días.
-Buenos días -exclamó Dolores la larampera, colocando su cántaro sobre los bordes del pilón de piedra, donde aguardaban turno, en correcta formación, los de sus compañeras, que sentadas sobre el muro que sirve de parapeto al Arroyo de los Ángeles en sus poco frecuentes crecidas, charlaban alegremente luciendo al sol, a más de los atractivos con que las dotara el Supremo Hacedor de todas las cosas, sus vestidos de pobre urdimbre y de tintas tan vivísimas, que bien podían competir con los de las fragantes flores con que adornaban sus bien alisadas cabelleras.
enetró Pedro el Áncora en la vivienda del señor Frasquito el Levantino, y tras dar los buenos días a Ángeles, que, sentada junto a la ventana, entreteníase en componer un trozo de malla, se dejó caer frente a ella sobre un tosco taburete.
-Buenos días, prodigios -exclamó en aquel momento don Paco llegando frente al pintoresco grupo, y después, dirigiéndose lenta y gallardamente hacia Lola, se detuvo ante ésta, echose el sombrero atrás y díjole, entornando los ojos y poniendo en su voz las más dulces y acariciadoras de sus inflexiones-: ¡Lo que yo he corrido por llegar a tiempo de que me dé beber en su cántaro la más graciosa de toítas las Samaritanas!
La verde hierba, salpicada de florecillas blancas y coloradas, hacía de alfombra, las lilas y rosales silvestres eran otros tantos ramilletes naturales, y para lavabo tenía todo el río, de agua límpida y fresca, con los juncos y cañas que se inclinaban como para darle las buenas noches y los buenos días.
Fue claro para mí que la carta había sido dada vuelta, como un guante, lo de adentro para afuera; una nueva dirección y un nuevo sello le habían sido agregados. Di los buenos días al ministro, y me marché enseguida, abandonando sobre la mesa una tabaquera de oro.