Ejemplos ?
STAUFFACHER.––Conozco allí muy buena gente y ricos y respetados vasallos, que son amigos míos y a quienes puedo fiar mis secretos.
Los dueños se encomiendan a esta buena gente que he dicho, no para que no les hurten (que esto es imposible), sino para que se moderen en las tajadas y socaliñas que hacen en las reses muertas, que las escamondan y podan como si fuesen sauces o parras.
Obedescí, volviendo el ánimo, por trabajar en perpetuarle una tierra como ésta, aunque era jornada tan mal infamada, por haber dado la vuelta della Almagro, desamparándola con tanta e tan buena gente como trajo.
No saben mi desgracia, pero han notado que estoy melancólico y que busco la soledad. ¡Buena gente! ignoran que la tristeza ha echado raíces profundas en mi corazón.
Ese era el pleito entre Guerrero, entre Morelos, entre Hidalgo, ya muertos, con la corriente de Iturbide. Pues el otro día nos venían a explicar aquí que O'Donojú, que muy buena gente, que reconoció la independencia.
Este hombre tan nombrado en su tiempo, algún día no será reputado sino como el genio del mal; no porque yo le tenga por atroz, ni aun porque dude que él estaba convencido que hacía bien; el San Bartelemy ha tenido también sus partidarios; los Papas y los Cardenales cantaron por él un tedeum; y entre toda esta buena gente, se encontraban algunos sin duda de buena fe.
Y por esto era que desde principios de marzo, don Demetrio, y como él, muchos otros, arrendatarios de fracciones del mismo campo, subían más a menudo que de costumbre, a la punta de la larga escalera del mojinete, con pretexto de observar el campo, para ver si la majada no se mixturaba con la del vecino, pero más que todo, en realidad, con la inconfesa esperanza de divisar, en el horizonte, la espesa silueta de don José Aramburú. Es que don José Aramburú, era, para toda esta buena gente, el resero providencial.
Como se manejó aquella buena gente en los primeros tiempos para no morir de sed, no lo sabemos; pero imaginarse puede uno las necesidades de agua potable porque pasarían, cuando el cielo cerraba sus cataratas.
A Sancho el socarrón le parecía un demonio « hombre de bien y buen cristiano, » al oírle jurar « en Dios y en mi conciencia », y concluía que « aún en el mismo infierno debe haber buena gente ».
-Sí -respondió él-, para servir a Dios y a las buenas gentes, aunque no de los muy cursados; que todavía estoy en el año del noviciado. A lo cual respondió Cortado: -Cosa nueva es para mí que haya ladrones en el mundo para servir a Dios y a la buena gente.
Nunca ha disparado arcabuz a deshora, ni trueno repentino espantó así a banda de descuidadas palomas, como puso en alboroto y espanto a toda aquella recogida compañía y buena gente la nueva de la venida del alcalde de la justicia.
La moza es poco fiestera y poco aparentadora, y no es moza ventanera y es árdiga y vividora. Y luego, es bien parecía, y es callaíta y prudente, y es honesta y recogía y viene de buena gente...