Ejemplos ?
Canuto tiene un buen ojo para la imagen y eficazmente explora el lenguaje de los primeros planos, con los rostros de los amantes llenando la pantalla mientras se besan; a veces la cámara se detiene sólo en sus labios...
Tsunade tuvo un buen ojo al elegir a los equipos en busca de Itachi Uchiha pero la misión falló debido a la muerte del miembro de Akatsuki y la toma de Sasuke por parte de Tobi.
El equipo de House analiza una radiografías del cerebro de Jack, Chase dice que puede ser una infección sistemática, Foreman le dice a House que en su cerebro se están recolectando de manera errónea los fluidos, porque su borde cerebral debe ser afilado y renticular, House deduce que si su capa dural ya se estaba despegando del cerebro cuando el fluido comenzó a formarse, también House le dice al equipo que haga una biopsia dural para confirmar cáncer cerebral, le dice a Foreman: "Buen ojo".
Myka Bering (Joanne Kelly): compañera de Lattimer. Es hábil para los libros y tiene buen ojo para los detalles a parte de una increíble memoria.
Los habitantes de la ciudad vieron de buen ojo la introducción de la Reforma, y el entonces obispo Sebastián de Montfaucon tuvo que refugiarse en Saboya.
El padre Zumarán que, por la ausencia del superior, ejercía el cargo de Vicario, no vio de buen ojo las facultades de que venía investido Terón.
El mocito lo voltió a ver con tan buen ojo, tan sumamente bueno, que Peralta, anqu'estaba muy cansao, volvió a sentir por dentro la cosa sabrosa qui había sentido por la noche; y el mocito le dijo: "Sentáte, amigo Peralta, en esa piedra, que tengo que hablarte".
El de la Dehesa de Velayos, fundadas o infundadas, sus razones tenía para no ver de buen ojo la afición del de San Javier por su hija doña Rosa, y esta terquedad paterna no sirvió sino para aumentar combustible a la hoguera.
Las picarescas limeñas, que tanto quisieron a doña Teresa de Castro, la mujer del virrey don García, no vieron nunca de buen ojo a la condesa de Lemos, y la bautizaron con el apodo de la Patona.
Medio Lima patrocinaba a la rebelde, principalmente la gente moza que no podía ver de buen ojo que tan linda criatura fuera propiedad de un vejestorio.
No debe lamentarse del rigor de su sentencia el hombre a quien se deja dueño de su propio destino. Te jactas de tener buen ojo; ¡pues bien, cazador!...
-Camarada -dijo el capataz, contemplando la férrea musculatura del postulante-, sin duda no será la fuerza lo que te haga falta, pero para ser barretero hay que tener buen ojo y un ciego como tú no servirá para el caso.