Ejemplos ?
Utilizar maíz para combustible ayuda a nuestros agricultores y contribuye a nuestra política exterior al mismo tiempo. Es un buen negocio.
Era un maestro en este mundo de la Revulución, pero le gustaba bastante un soplo de aire mundano de vez en cuando y alguna que otra canción de gaita y, sobre todo, pensó que hacía un buen negocio con el dinero que le prestaba a mi abuelo a cambio de todos los bienes de Primrose–Knowe como garantía.
Entonces vi claro que había querido hacer al mismo tiempo una caridad y un buen negocio; ganarse cuarenta sueldos y el corazón de Dios; alcanzar económicamente el paraíso; lograr, en fin, gratis, credencial de hombre caritativo.
El administrador hizo, en efecto, un buen negocio: apenas se casaron, el patrón lo había ascendido de simple mayordomo de campo, con 60 soles de sueldo y una simple ración de carne y arroz, a administrador general de la hacienda, con 150 soles mensuales y tres raciones diarias.
A un agente de cierta Compañía de Seguros, que al visitarlo una tarde creyó oportuno aprovechar la ocasión para declarar que después de todo el crimen no era tan buen negocio, le respondió: "Caballero, usted especula sobre la vida de sus ciudadanos.
¿te dio Carlos esto por tus monedas de oro? ¿Porqué no me lo has dicho? Hija mía, has hecho un buen negocio. Eres mi hija, te reconozco.
¿El de quemarse los ojos para ser un pozo de sabiduría, pero nada nuevo?; o ¿el de lanzarse a buscar un buen trabajo para ganar mucho dinero o hacer un buen negocio para tener eso que toda la gente busca?
Y él quería participar en la política, obviamente de un recurso que era vital para la provincia. Para las provincias petroleras la privatización, no la desnacionalización, había sido un muy buen negocio.
Hubo de encontrar San Nicolás que hacía buen negocio, y el de Castrillo y Fajardo se levantó a poco de la cama más robusto y brioso que antes de caer en ella.
Respiró el joven, sonriose el corredor; tomó el atribulado cinco duros, dio de ellos uno, y firmó dieciséis, contento con el buen negocio que había hecho.
Los gobernadores de esta isla se conservaron como propietarios y señores absolutos de ella hasta el año de 1664; entonces la Compañía del Occidente Francesa tomó posesión de ella y puso por gobernador a Monsieur Ogeron, plantando para sí aquella colonia, con sus comisarios y criados, creyendo hacer desde allí algún buen negocio con los españoles, como los holandeses hacen en Curaçao; pero no les sucedió como juzgaron; querían ellos hacer comercio con algunas naciones extranjeras porque con los mismos de la suya no podían hacerle largo; por razón que cuando la Compañía comenzó en Francia, hicieron acuerdo con los piratas, cazadores y plantadores, que comprarían todas sus mercadurías necesarias a crédito.
Las comisiones que dan dos chelines y nueve peniques en cuatro días no pueden, por modesta que sea nuestra ambición, ser consideradas como un buen negocio.