Ejemplos ?
Tuvo una formación autodidacta, comenzando a tomar como modelos a los caballos que había en las caballerizas de su propia casa; destacando Nella Stalla, Elefante y Bue, que fueron muy exitosas cuando fueron exhibidas en una exposición de arte en Venecia en 1887.
Styrbjörn y sus fuerzas de Jomsvikings dominaron los mares, obteniendo muchas victorias, y fueron más beneficiosos para Dinamarca que cualquier otra fuerza armada sobre la tierra. Entre sus guerreros estaban Bue, Ulf, Karlsevne y Sigvaldi.
Se presentaron en varias salas de Buenos Aires y se destacaron en el festival de jazz Bue '80 en el Luna Park, junto a destacados músicos extranjeros.
Es común en toda Andalucía, tanto en niveles cultos como coloquiales. Velarización de la b y de la h en las secuencias bue- y hue-.
Hasta marzo de 2013, el único condenado había sido Petinelli, a una pena remitida Una «pena remitida» significa que si bien el acusado bue considerado culpable de los cargos por los cuales se le imputaba, éste no va a la cárcel, sino que gracias a una condonación del juez, sólo debe presentarse con cierta periodicidad ante un tribunal para firmar un libro de registro.
Nɨpode (muinane: gente del oriente): En el Putumayo (Colombia), en la región de frontera colombo peruana y cerca de Araracuara y El Veinte en el Caquetá. Bue o Mɨca (murui: gente del occidente): en el departamento de Loreto (Perú) y el departamento de Amazonas (Colombia) y a orillas del río Caraparaná.
Era hombre muy querido y popular. Cada gallo canta en su corral; pero el que es bueno, bue- no, canta en el suyo y en el ajeno. A esta clase pertenecía Juan Pérez; porque, si en su casa tocaba bien, en la de los vecinos lo hacía maravillosamente.
Por fortuna, empieza á despertarse el gusto por conocer nuestro pasado político y social, y obreros de bue- na voluntad, como los señores Ribeyro, con su Galería de los Avales universitarios Paz Soldán, con su Historia del Ferú in- dependiente, y Odriozola, con su curiosa compilación de Docu- vientos, se han entrado con sobra de fe y de inteligencia en el rico venero, poco ó nada explotado, de los tiempos que fueron.
Algún vecino de bue- na alma, á fin de aplacarlo, le daba unos maravedises de limos- na, y entonces el pedigüeño colocaba en el suelo la imagen del santo, bailaba alrededor de ella, y decía:— «Yo me llamo Juan Ajenjos, natural de Córdoba, y no soy el Tío C...alzonefi que decís.» Pues Alonso Alvarez tuvo la fatal ocurrencia de poner ese propio mal nombre, nada menos que al Asistente de Sevilla don Bernardino de Avellaneda, señor de Casti'illo.
on el título Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana recibimos, en Agosto del presente año, con des- tino á la Biblioteca Nacional, tres volúmenes en 4.Q, con más de 2,000 páginas de texto, edición de gran lujo, hecha en Bue- nos Aires, en la imprenta de La Nación, El primer tomo trae la siguiente dedicatoria, manuscrita: A LA Biblioteca Nacional del Perü fundada por San Mar- tin, FUNDADOR DE LA LIBERTAD DEL PeRÚ.— -E/ OW/or— BaRTOLOMK Mitre.
Cuando yo he llegado al final de su reportaje, es decir, a esa frasecita: "Felizmente se realiza una obra depuradora en la que se hallan empeñados altos valores intelectuales argentinos", me he echado a reír de buenísima gana, porque me acordé que a esos "valores" ni la familia los lee, tan aburridores son.
Sólo los amenaza con males corporales, con la sarna seca, con la sarna purulenta, con úlceras malignas en las rodillas y en las panto­rrillas, con verse expuestos a la infidelidad de sus mujeres, con tomar prestado con usura a los extranjeros y no poder prestar con usura; con morir de hambre y verse obligados a comerse a sus propios hijos; pero en ninguna parte les dice que sus almas inmortales sufrirán tormentos después de la muerte o gozarán de la felicidad. Dios, que conducía él mismo a su pueblo, le cas­tigaba o le recompensaba inmediatamente después de sus bue­nas o malas acciones.